Empresas – MEDICINA CUANTICA https://medicinacuantica.global Tue, 28 Aug 2012 11:18:33 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1.3 Solo Hurtan los Políticos https://medicinacuantica.global/?p=4657 Tue, 28 Aug 2012 11:12:33 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=4657 edc496dc3fa3400fab922b2a08acf954

El economista de conducta Dan Ariely estudia los defectos en nuestro código moral: las razones escondidas por las que creemos que está bien, en ocasiones, hacer trampa o robar. Los ingeniosos estudios que presenta sustentan el argumento de que somos predeciblemente irracionales y estamos influenciados en formas que no alcanzamos a comprender.

Esta conferencia demuestra que la grandísima mayoría hacemos trampa, pequeñas trampas para no distorsionar la imagen moral que cada uno tiene de sí mismo. Sin embargo si el entorno que compartimos roba descaradamente, nosotros lo imitamos ya que al formar parte de un grupo que aprueba ciertas prácticas, nuestro baremo o código moral afloja amarras. Pero…

La proyección sigue actuando en cada uno y a día de hoy nos ruborizamos rasgándonos la vestiduras cuando pillamos a alguien con las manos en la masa sin ni siquiera intuir que metidos en el entorno, prácticamente la mayoría pillaríamos el bollo.

7º DIA DE LA SEMANA DE LA CONCIENCIA –TED TALKS-

CREDENCIALES

TED TALKS -Dan Ariely-

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Estimado Señor Mercadona https://medicinacuantica.global/?p=4428 Fri, 08 Jun 2012 15:10:34 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=4428 mermelada-003

Permítame dirigirme a usted con la confianza con la que, como presidente de Mercadona, usted se dirige al resto de los españoles en sus apariciones públicas. El lunes volvió a la carga acuciándonos a «trabajar más» y «aumentar nuestra productividad» ante el riesgo de una posible intervención. Pensé entonces que, en justa contrapartida, era el momento de pedirle un par de cosillas yo a usted, desde la humildad del que se sabe un mindundi frente a un titán de los supermercados.

Vaya por delante que no tengo nada especial contra su figura: no reconocer el éxito de una compañía que factura 16.400 millones de euros y cuenta con 70.000 empleados sería de estúpidos. Aplaudo la buena relación calidad-precio de algunos de sus productos envasados y la inteligencia de su política de fijarse en lo que demandan los clientes. Y sí, creo que ha llegado el momento de confesar en público que yo también me he comprado alguna crema de Deliplus, con la vana esperanza de frenar el envejecimiento sin dejarme un ojo de la cara en el intento.

Sin embargo, tengo mis particulares peticiones del oyente. Empezando por lo más trivial, y ya que en sus palabras entreveo ciertas exigencias morales al resto de sus conciudadanos, yo le rogaría que se aplicara el cuento y tratara de mejorar la calidad de algunos de los alimentos que vende. Entiendo que su obsesión son los bajos precios, pero hay secciones de su supermercado que dan un poco de penica, en especial las de productos frescos. Las veces que he comprado fruta y verdura en su negocio he tenido la vaga sensación de estar comiendo corcho. Barato, pero corcho al fin y al cabo. Y no le voy a contar la profunda depresión que sufrí tras probar su piña fresca pelada y envasada, que tampoco es plan de darle la paliza con mis males.

Aunque seguramente esto le suene a chino, le invito a comprometerse más con el producto alimentario local a pequeña escala. Ayer mismo vi calabaza panameña en uno de sus establecimientos en Barcelona, le pregunté qué hacía por allí y me dijo que no tenía ni idea habiendo tantas primas suyas por la zona. Usted es un comerciante, y como tal compra lo que vende donde lo encuentra a mejor precio. Si el único criterio es la ganancia económica a corto plazo, adelante. Pero si usted está tan preocupado por el futuro de España como dice, quizá debería hacer un esfuerzo por vender más comida de proximidad, producida o elaborada por individuos cercanos a sus tiendas. No es una cuestión de nacionalismo: es que si nos surtimos de espárragos en Timbuctú y de chufas para la horchata en la Conchimbamba porque salen baratitos aunque sean una birria, a la larga acabamos perdiendo todos.

A este respecto, veo mejorable la información que su supermercado da al consumidor sobre el origen de los productos de marca blanca que vende. Sobre el origen real, no sobre el lugar donde se ha envasado o procesado el alimento en cuestión. Pensará usted que soy un tiquismiquis -y no le faltará razón-, pero me gusta saber dónde y cómo ha crecido lo que me voy a comer, sin subterfugios ni medias verdades, y con cuantos más detalles, mejor.

Ya puestos a pedir, quisiera que, siendo una empresa líder, enarbolaran de una manera más decidida la bandera de la sostenibilidad. Ya sé que los alimentos ecológicos son más caros, y por eso no hay ni rastro de ellos en Mercadona (le aviso de que Carrefour sí los tiene, y no están mal de precio). Pero en fin, me conformaría con que no vendieran alimentos antiecológicos. Que fueran escrupulosos a la hora de exigir respeto al planeta a sus suministradores. Me consta que su compañía tiene conciencia medioambiental e invierte en desarrollarla, pero aplaudiría que Greenpeace, por ejemplo, dejara de ponerles a la cola en su lista de supermercados y pesca sostenible por vender especies arrasadas por la sobreexplotación.

Hablando de excesos, aplaudiría hasta con las orejas una política activa contra el despilfarro de comida que se produce en todos los súpers, derivando lo que se vaya a tirar hacia personas necesitadas. En esta línea, le rogaría que no obligara a sus clientes a comprar packs (ocurre con su gazpacho), puesto que está alimentando un potencial derroche en el hogar.

También me encantaría encontrar algún producto de comercio justo en las estanterías de sus establecimientos, aunque sólo fuera como motivo decorativo. Véalo como una oportunidad de ser mejor persona y caer bien a sus clientes con algo de conciencia. Y hablando de justicia, me gustaría estar convencido de que su empresa trata de forma honesta a sus proveedores y no les exprime desde su posición de líder del mercado. Lo mismo en las relaciones con los empleados, que siempre se han vendido como muy beneficiosas para estos pero también han recibido más de una crítica.

Hago aquí un inciso para tres peticiones de marcado carácter personal, frívolo y consumista: me conquistaría con una mayor variedad de marcas, que cualquier día nos va a salir el Hacendado por las orejas; una buena revista de cocina que se desmarcara del folleto promocional, al estilo de las de los supermercados británicos, y una web que no pareciera hecha por los alumnos de un curso de diseño online en 2004.

Volviendo al inicio de esta carta, y espero que no se lo tome a mal, le suplicaría por último que no nos tomara por monguers en sus declaraciones. Dice que nos hemos pasado «30 pueblos como país». Nunca leí que usted hicera saltar las alarmas sobre el pasotón que se estaba produciendo en su comunidad, la valenciana. Ni que pusiera un pero al señor Camps, ejemplo universal de livin’ la vida loca presupuestaria, cuando se reunía con él. Y por favor, no insista en que «todos» somos responsables de la crisis, porque señor Roig, hay unos muy muy responsables que andan por ahí disfrutando de sus bonus y pensiones millonarias, mientras otros -la inmensa mayoría- que no son responsables en absoluto la sufren cada día en sus propias carnes.

Escrito por Mikel López Iturriaga, relativamente conocido como autor del blog gastronómico Ondakín. Ha trabajado como periodista musical y de otras cosas en Canal +, El País, Ya.com o ADN, y aprendió algo de cocina en la Escuela Hofmann. Hoy se considera más un advenedizo que un experto.  Es, además, administrador de «El Comidista», blog del periódico el Pais online.

FUENTES:

El Comidista

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The Spanish Story https://medicinacuantica.global/?p=4298 Tue, 13 Mar 2012 20:54:00 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=4298 NdP_CindyShermanPDF4

Simplemente me ha encantado el artículo aparecido hoy en el País con autoría de Karina Robinson, experta en periodismo financiero, nacida en España y con residencia en Londres.  Representa un sorbete suntuoso de rica piña colada en una soporífera noche de calor pegajoso y bochornoso; es en definitiva un soplo de aire fresco tan necesario como demandado por las mentes que rezumamos POSITIVIDAD A TODA COSTA, en cuanto al panorama financiero y en particular al papel económico de España en el Exterior.

«España tiene un déficit. Un déficit de credibilidad. No hablo solo de los mercados globales de capital, sino de una flaqueza interior —un afán de autocrítica que es uno de los mayores obstáculos a la proyección de la imagen de España en el exterior—. Es ahora cuando esa credibilidad es esencial.

Cualquier psicólogo sabe que hay que amarse a uno mismo antes de poder amar a los demás. Y ese amor no debería ser difícil. Consideremos los hechos.

España es un país donde las exportaciones han crecido un 30% durante la crisis, una crisis donde no se ha tenido la opción fácil de devaluar. Un país donde, con una tasa oficial de parados del 23%, no hay violencia en las calles como en Grecia, y aunque realistamente la cifra puede que se quede en un 13%, aun así la tesis no cambia. Un país donde no se teme a la globalización, sino que se le da la bienvenida y se sale a su encuentro.

Yo me fui de Madrid hace casi tres décadas para estudiar en la London School of Economics, y desde entonces, mi vida profesional se ha desarrollado en Inglaterra. He podido contemplar la evolución de las empresas españolas con distancia geográfica y, a la vez, distancia intelectual, que me ha llevado a apreciar sus grandes logros. Puede que si me hubiese quedado en España, yo también criticaría más que elogiaría.

Siendo redactora jefe de The Banker, la revista bancaria del Financial Times, puse a España en la portada. Una vez, a Emilio Botín, y otra, a Rodrigo Rato en su etapa de vicepresidente. No lo hice por patriotismo sentimental, sino porque el profundo cambio que se había desarrollado en España y la calidad de gestión me parecían un ejemplo a nivel global.

Amigos españoles de paso por Londres, meca de las compras para el turismo internacional, se quedan asombrados por la dominación española del panorama retail: Zara, Mango y Massimo Dutti por todos lados, y además, llenos a más no poder. Hasta la Duquesa de Cambridge, el día después de su boda, llevó un vestido azul de verano de Zara.

Ya no hace falta traducir la palabra tapas al inglés, mientras que es normal comprar chorizo en los supermercados ingleses. Los deportistas españoles como Rafa Nadal o Fernando Torres son tan conocidos como cualquiera. Un taxista inglés, unas semanas después de la muerte de Seve Ballesteros, le dio las condolencias a Carles Casajuana, embajador de España en Inglaterra, y le preguntó que si iba al funeral.

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Pero en Inglaterra no se trata solamente de lo que se ve caminando por las calles. Ferrovial es propietaria de BAA, que gestiona aeropuertos tan conocidos como Heathrow; Scottish Power, una de las grandes eléctricas, pertenece a Iberdrola; la empresa de móviles 02 es de Telefónica; Santander UK le está quitando cuota de mercado a algunos de los grandes bancos ingleses y prestando a las pymes, esenciales para la creación de empleo y la recuperación económica.

En estos momentos hay alrededor de 300 empresas españolas en Reino Unido, pero la cifra crece sin parar. Hay, además, unas 60 empresas que van a estar presentes en este país, principalmente en Londres, en un plazo de entre 12 y 18 meses, cuenta la Cámara de Comercio de España en Londres, donde dicen que nunca han estado tan ocupados. Un dato muy relevante es el importante crecimiento de las pymes españolas como inversoras en Reino Unido, mientras que hace unos años la mayor parte de las que decidían dar este paso eran grandes empresas.

Hay una serie de razones por las cuales ha habido este gran movimiento entre España e Inglaterra. Lo que sí queda claro es que donde van las grandes empresas les siguen las más pequeñas, que Reino Unido es un mercado grande y abierto, con una población de 63 millones, que Londres es un centro no solo financiero, sino también comercial, para hacer negocios con países como Rusia o Kazajistán, que la libra tampoco está tan fuerte y que el negocio en España ha caído, por lo cual hay que salir al extranjero. Y, finalmente, que si una empresa puede triunfar en un mercado tan competitivo como el de Reino Unido, se puede expandir en cualquier país.

No ha pasado bastante tiempo desde la retirada inglesa de Europa en la cumbre de diciembre de 2011 para pronosticar lo que sucederá en los próximos años con estos lazos tan fuertes. Porque no es simplemente coincidencia que España e Inglaterra hagan tanto negocio juntos. También hay una afinidad y un respeto entre las dos naciones. En parte, esto se puede explicar por el hecho de que los dos tuvieron imperios y se han tenido que ajustar a una realidad más ordinaria. Para regir un imperio se necesita un sistema de gestión bien desarrollado, donde existen estructuras y command chains —de esta tradición surge la capacidad de controlar los negocios al otro lado del mundo y el entendimiento de que las diferencias culturales se tienen que asimilar dentro del esquema empresarial—. Inglaterra y España hacen esto muy bien.

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Un dato muy relevante es el importante crecimiento de las pymes españolas como inversoras en Reino Unido, mientras que hace unos años la mayor parte de las que decidían dar este paso eran grandes empresas

Basta mirar las empresas españolas con sus negocios en Latinoamérica, una conquista pacífica, además de estar presentes en EE UU y ya entrando en Asia. Telefónica surca el mundo con el 60% de sus ingresos procedentes del resto del mundo. Repsol acaba de hacer el descubrimiento de unos yacimientos de gas y petróleo en Argentina que han incrementado sus reservas un 50%. La mayoría de las empresas del Ibex 35 dependen mucho de sus resultados del extranjero.

Aun así, las cosas se podrían hacer mejor. Nacionalismos hay en todas partes, incluso en el mercado inglés. Cuando el Santander compró Abbey, en 2004, periódicos como Daily Mail, uno de los de más tirada e ignorancia, apeló a la banca inglesa a “salvar” Abbey de la banca española. Por otro lado, Ferrovial no pareció entender las consideraciones políticas al inmiscuirse en la caja de Pandora de BAA. Otras empresas españolas han demostrado una falta de conocimiento en otros terrenos, como, por ejemplo, en las diferencias de cómo funcionan los consejos ingleses, cuánta delegación de responsabilidades hay y la falta de poder directo de los accionistas.

Lo que las empresas multinacionales inglesas suelen hacer mejor que las españolas es contratar a consejeros. Estos pueden ser consejeros independientes que componen parte de la junta de accionistas, o la bien conocida figura del senior advisor. Los ingleses ven este refuerzo en su armadura como una inversión que les ayuda a navegar las turbias aguas de un nuevo mercado. Muchas empresas españolas lo ven como un gasto innecesario.

A esa España tan abierta a aventurarse en el mundo le hace falta asesoría para entender las diferencias culturales. El 40% de los consejeros de las 50 empresas más grandes cotizadas en Londres son extranjeros. Todas esas empresas son multinacionales y han visto la necesidad de tener esa experiencia, sea de la India o de EE UU, representada en su consejo a través de un indio o de un estadounidense. Otras lo hacen a través de asesores externos que no se sientan en los consejos.

Hay que difundir internacionalmente the Spanish story. No es un cuento de casas medio construidas y vacías, ni de turismo, ni de desempleo. Es una novela llena de aventuras y triunfos. Pero en los viajes no hay que salir solo, sino bien acompañado. Hasta el mismo Don Quijote terminó acompañado por Sancho Panza.

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Karina Robinson es la socia fundadora de Robinson Hambro, una empresa angloespañola afincada en Londres.»

FUENTE:

Texto: El Pais

Fotos:  Cindy Sherman Newsweek

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¿Qué es la Información? Parte 2 https://medicinacuantica.global/?p=3828 Sun, 20 Nov 2011 10:01:08 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=3828 CENTRO COMERCIAL ANIMADO

Hace algo más de un mes, publiqué la primera parte de la triología ¿Qué es la Información?, donde queda claro que al final la información es un bit, un “0” o un “1” aunque todo lo que contiene orden es información y llegamos a la conclusión de que cuanto más compleja, más evolucionada es la misma. “Dicho de otro modo, los seres vivos y sus relaciones han ganado y almacenado información a medida que se han ido volviendo más y más complejos a lo largo de los millones de años de evolución.” (De la revista Redes para la Ciencia de Punset). Por tanto, todo contiene información, particularmente las células que nos componen. Para el corazón de la trilogía, es decir esta entrada, un enfoque totalmente práctico de la información, o el uso actual de la misma que están llevando a cabo un grupo conocido como los Numerati para desentrañar absolutamente todos los detalles sobre la vida no solo pública sino privada de cada uno de nosotros…

Dos semanas atrás me fui al país de enfrente por trabajo con los “Numerati” bajo el brazo para aderezar los tiempos de espera entre ciudad y ciudad.

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Escrita en el ´09 por Stephen Barker, su contraportada reza, “Nos están vigilando. Una llamada con el móvil, un pago con tarjeta de crédito, un click en internet… y cada uno de nuestros pasos queda registrado en monumentales bases de datos. Toda esta información resulta insignificante por separado, pero agrupada revela incluso nuestros secretos más inconfesables. Una nueva mafia matemática trabaja sin tregua para empresas, gobiernos y partidos políticos».

Al rotativo, El País, el libro no le pasó inadvertido y publicó en el País Semanal un reportaje del mismo, generando 106 comentarios y 1000 recomendaciones de Facebook. Algunas de las ideas mas interesantes del reportaje:

«Ahí fuera hay un ‘Gran Hermano’ que lo sabe todo sobre nosotros. Varios miles de ingenieros, matemáticos e informáticos rastrean y manejan la información que generamos a cada instante. Una llamada con el móvil, un pago con tarjeta de crédito, un ‘click’ en Internet… datos valiosísimos para un imperio de recopiladores que trabajan para empresas, Gobiernos y partidos políticos. Cientos de miles de ojos pueden adivinar nuestros gustos, nuestras aficiones y hasta nuestras pasiones. No estamos tan solos como pensamos frente al ordenador. Stephen Baker, autor del libro ‘numerati’, publicado en España por Seix Barral, narra en este texto exclusivo para ‘El País Semanal’ las entrañas de un universo opaco formado por misteriosos personajes que ponen en jaque a legisladores de ambos lados del Atlántico. Los llamados ‘numerati’ controlan hasta nuestros pasos. Y están dispuestos a escribir el guión de nuestras vidas.

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Mientras la economía global flaquea, las posibilidades de los

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En Portland, la ciudad más poblada del Estado de Oregón, tenemos ya una muestra de lo que se nos puede venir encima. Allí, centenares de personas mayores han invitado a Intel Corp, el fabricante de semiconductores, a colocar sensores en sus hogares. Con este acopio de información, los científicos de Intel están desarrollando lo que ellos llaman los puntos de partida de comportamiento de cada hogar. Cualquier desviación de las normas es señal de que algo puede estar fallando. La investigación está en sus albores. Pero, con el tiempo, esperan programar los ordenadores para que sean capaces de reconocer los patrones de las enfermedades desde los primeros estadios de Parkinson o Alzheimer. Confían en que eventualmente se podrán reemplazar enfermeras bien retribuidas mediante artilugios de vigilancia cada vez más baratos -sin mermar la calidad de vida de los pacientes-.

Mientras se desarrolla ese escenario, una nueva casta de profesionales despunta. Éstos no son médicos ni enfermeras, pero sí especialistas en encontrar patrones significativos entre las cada vez mayores montañas de datos digitales. Son ingenieros, matemáticos, o informáticos, y están cribando toda la información que producimos en casi todas las situaciones de nuestras vidas. Los numerati estudian las páginas web que visitamos, los alimentos que compramos, nuestros desplazamientos con nuestros teléfonos móviles. Para ellos, nuestros registros digitales crean un enorme y complejo laboratorio del comportamiento humano. Tienen las claves para pronosticar los productos o servicios que podríamos comprar, los anuncios de la web en que haremos click, qué enfermedades nos amenazarán en el futuro y hasta si tendremos inclinaciones -basadas puramente en análisis estadísticos- a colocarnos una bomba bajo el abrigo y subir a un autobús. El publicista Dave Morgan es uno de ellos. Desde su empresa Tacoda, ubicada en Nueva York, ha contratado a estadísticos para rastrear nuestras correrías por la Red y predecir nuestros pasos. La misma tarde que conversé con él vendió su empresa por más de 200 millones de dólares.

No es fácil determinar el número total de numerati, pero a un alto nivel existen varios miles de personas que realizan estas tareas. Y están orgullosos de lo que hacen. Creen que sirve para curarnos, para encontrar amigos, para conocer amantes. Muchos de ellos trabajan en universidades y empresas privadas. Intercambian información en congresos y conferencias. Si bien no puede hablarse estrictamente de una especie de mafia matemática, una parte importante de ellos lleva a cabo estas actividades de manera coordinada. Estados Unidos es su tierra prometida. En Europa, en cambio, regulaciones más estrictas dificultan su tarea, sobre todo en países como Alemania y Francia.

numerati Quiero dejar muy claro desde el principio que esta ciencia, basada en la estadística, determina solamente la probabilidad. No puede predecir con certeza el comportamiento de un individuo. Por eso, los numerati empiezan a proliferar en sectores en los que se pueden cometer errores de forma regular sin causarse (o causarnos) problemas. La publicidad y el marketing son sus campos de pruebas, y Google, una compañía que resuelve nuestras búsquedas con escalofriante aproximación en nanosegundos, es el primer emperador del reino.

Llevo meses dando conferencias sobre los numerati por Norteamérica y, cuando describo sus averiguaciones sobre lo que llevamos en nuestros carritos de compra o lo que tenemos en los botiquines de casa, observo que la gente empieza a menearse en sus asientos y a hablar en voz baja con los de al lado. Les preocupa el asalto a la privacidad y les alarma saber que Yahoo! captura una media mensual de 2.500 datos sobre cada uno de sus 250 millones de usuarios. Al final de las conferencias, alguien suele preguntar si podemos hacer algo para protegernos de los inquisitivos numerati.

Esta creciente preocupación está empujando a políticos y legisladores a ambos lados del Atlántico para poner freno a una forma de marketing por Internet conocida como targeting del comportamiento. Están implicadas compañías como Yahoo! y Google y cientos de pequeñas empresas de publicidad. Llegan a acuerdos con editores, incluyendo los principales periódicos y revistas, para colocar a cada visitante un código informático identificador conocido como una cookie (galleta). Esto les permite seguir muchos de nuestros movimientos por la web. La mayoría de estas compañías ni siquiera se molestan en conseguir nuestros nombres y direcciones (seguramente eso les daría problemas con las autoridades de protección de datos). Nuestros patrones de navegación les son suficientes.

Un madrileño que lee un artículo sobre París y consulta los precios sobre un tinto de Burdeos tendrá más probabilidades que los demás usuarios, según decide un programa automatizado, de hacer click en un anuncio de Air France. Así que le colocan uno mientras navega por la Red.

Aquellos preocupados con la privacidad pueden borrar las cookies de forma periódica, o incluso dar instrucciones a su ordenador de que no las acepte. Al hacer esto, están optando a no ser tratados como una persona conocida, sino como un punto negro intercambiable. Eso es lo que millones de nosotros hemos sido durante décadas en centros comerciales y supermercados y en las aceras de las grandes ciudades: virtualmente indistinguibles de los demás. Muchos lo asociamos con la privacidad.

AltDir_1b Hay un foso divisorio entre aquellos que quieren que las máquinas estén informadas y sean inteligentes y los que prefieren que se queden en la oscuridad. Así que la línea divisoria sobre privacidad no es entre los numerati y el resto de la humanidad; existe (y se hace cada vez más ancha) entre las personas que tienen diferente opinión sobre ese tratamiento de la acumulación de datos personales. Como sociedades, no tenemos claro todavía qué papel deben tener las máquinas que cada vez más van a ayudar a gestionar nuestras vidas.

También hay algo evidente. Las cantidades de datos digitales que producimos continuarán creciendo exponencialmente. Veamos Sense Networks. Es una pequeña y joven compañía startup en Nueva York que estudia los senderos que vamos dibujando mientras nos movemos con nuestros teléfonos móviles. En los ordenadores de Sense, cada uno de los millones de personas que rastrean no es más que un puntito parpadeante en un mapa. Pero los científicos de Sense pueden estudiar esos puntos y sacar toda clase de información sobre esas personas. Si el punto se pasa muchas noches en el mismo barrio, Sense puede (cruzando datos del censo) calcular sus ingresos o el valor medio de su vivienda. Los puntos que pausan en paradas regulares camino del trabajo son usuarios de trenes de cercanías. Es fácil ver los que van de copas por la noche. Los que juegan al golf, los que van a la iglesia, los que duermen en distintos sitios, todos están fichados por los datos.

Esto es sólo el comienzo. Mientras el sistema de Sense sigue los movimientos de los puntos, empieza a reconocer patrones similares. Asigna a cada grupo o tribu su propio tono de color. No es posible siempre definir estas tribus, porque los patrones son seleccionados por el ordenador, no por personas. Pero ahora las tribus trascienden los tradicionales segmentos demográficos con los que se han guiado los profesionales del marketing durante décadas. En el esquema de Sense, dos gemelos idénticos podrían tener puntos de colores distintos. Después de todo, conductas similares pueden ser más determinantes que las mismas edades o el color de piel.

¿Por qué centrarse en todos estos puntos? Supongamos que un cervecero monta una promoción exitosa en los barrios madrileños de Moncloa y Argüelles.

a bolas de colores Mirando uno de los mapas de Sense, la compañía podría rápidamente ampliar la campaña a otros barrios que estén parpadeando con los mismos puntos. O podría anunciar la promoción en líneas de autobuses que llevan viajeros del mismo colorín. Los políticos, que empiezan a usar técnicas de análisis complejos de datos para llegar a los votantes potenciales, podrían estudiar los sombreados de los puntos en sus mítines. Luego podrían buscar grupúsculos de esas mismas tribus en otro pueblo o ciudad. Un partido centrista podría encontrar que personas en barrios que habían descartado como socialistas o nacionalistas podrían mostrarse receptivas a su mensaje.

El estudio de los movimientos de las personas a través de sus teléfonos móviles es sólo el principio. Con terminales cada vez más sofisticados, entregamos más y más información sobre nuestro comportamiento a los numerati. A través de nuestras búsquedas en el móvil, los anunciantes, por ejemplo, pueden empezar a estudiar cuándo y dónde nos entran el estímulo para ir de compras o las ganas de cenar en un buen restaurante. Nokia contempla analizar a la gente a través de los sitios desde los que envían fotos. ¿Qué puede inferir una compañía sobre los que hacen fotos del palacio de Buckingham o del puente de Londres? No lo sabrán hasta que no estrujen los datos.

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Al mismo tiempo que muchos se rebotan por la noción de ser seguidos a través de un punto coloreado, a otros les gusta. En febrero, Google lanzó su programa Latitude en 27 países. La aplicación permite que la gente con terminales de gama alta comparta datos de localización con sus amigos -y con Google-. En pocos meses, más de 25 millones de personas se han bajado la aplicación móvil de Facebook. Ésta permite que la compañía de redes sociales, que ya almacena un inmenso tesoro de información personal, estudie los movimientos y patrones de comportamiento de una comunidad grande y creciente.

Mientras la economía global flaquea, las posibilidades de los numerati aumentan. Sus esfuerzos para ser capaces de refinar las búsquedas de los consumidores potenciales conllevan la promesa de eficiencia y menores costes. En ningún sitio es esto más evidente que en el lugar de trabajo, donde las empresas pueden escudriñar los patrones de tecleos y de búsquedas en la web. En San Francisco, Cataphora ha desarrollado un método para evaluar a los trabajadores basándose en sus correos electrónicos. Aquellos cuyas frases son reenviadas más a menudo a los demás son valorados como «generadores de ideas». Y aquellos que transmiten estas perlas reciben buena nota como «trabajadores sociables». En un diagrama que Cataphora preparó para una compañía de Internet, cada trabajador es representado por un disco de color. Los discos grandes y de colores oscuros son considerados activos y eficaces. ¿Y los pequeños y claritos? Puede que sean los primeros que se tengan en cuenta para un ERE.

El sistema de Cataphora es primitivo, y los directivos que se guíen a ciegas por él sin duda merecen sus propios pequeños discos claros. Al fin y al cabo, los mensajes más reenviados podrían ser chistes verdes o chascarrillos de la oficina. Estoy convencido de que la cuantificación del trabajador en su puesto está a la vuelta de la esquina. Los gerentes cada vez tendrán más en cuenta sus conclusiones. Y las técnicas se harán cada vez más sofisticadas.

Los investigadores del Massachusetts Institute of Technology e IBM, un referente en análisis del lugar de trabajo, estudiaron recientemente las redes sociales de varios miles de consultores de tecnología de IBM. Se dieron cuenta de que los trabajadores que mantenían mucha actividad de correo electrónico con uno solo de sus superiores traían alrededor de 1.000 dólares más de ingresos al mes que la media; aquellos con una actividad menor, pero mantenida con más de un superior, tenían peores resultados, 88 dólares menos al mes de media. Estas conclusiones no sorprenden. Pero mientras nosotros los trabajadores producimos más datos, las máquinas van a desarrollar unos análisis cada vez más precisos.

No es que los numerati no tengan que asumir grandes retos. Para enfrentarse a esta complejidad, los numerati en IBM trabajan con equipos de antropólogos, psicólogos y lingüistas. Su objetivo es colocar a cada trabajador en la función correcta en el momento justo, con sólo el mínimo entrenamiento necesario y rodeado de colegas que lo apoyen para ser tan productivo como sea humanamente posible. Aunque suena un poco tétrico, tiene su lado positivo. Los estudios no dejan lugar a dudas de que los trabajadores de la información más felices son más productivos y se les ocurren mejores ideas. Así que algunas de las premisas para mejorar la satisfacción en el empleo tendrán que encontrar sitio en estos algoritmos de productividad.

Pero me gustaría añadir otra nota inquietante sobre aquellos hogares vigilados de Portland.

Casi todo lo que hacemos -si se estudia con minuciosidad- da pistas sobre lo que ocurre en nuestras mentes.

Me lo cuentan muchos investigadores. Cuando analizan los cambios en la rutina de las pisadas sobre el suelo de la cocina o el grado de seguimiento de un tratamiento médico añaden: «Esto también nos da una buena lectura cognitiva». Es una especie de dos por uno. Analiza cualquier conducta y obtienes lo que pasa en el cerebro de propina.

Y a mí, hay algo que me da verdadero miedo: se pueden sacar las mismas conclusiones analizando las palabras que escribimos. Semana tras semana, todos nosotros agregamos correos electrónicos y otros documentos a nuestros archivos digitales; estamos dejando pistas para que se pueda investigar nuestro desarrollo cognitivo. O su declive.

Tal vez algunos quieran estar informados (tengo claro que yo, desde luego, no). Pero pongamos que le llega una oferta en el correo. ¿Permitiría que le colocasen monitores en casa por, digamos, una reducción de 100 euros al mes en el seguro de salud o en sus impuestos? ¿Y si fueran 500? Con mayor frecuencia vamos a tener que enfrentarnos a estas preguntas. Apuesto a que inicialmente muchos aceptaremos un ojo electrónico para «supervisar» a aquellos de los que nos sentimos responsables. Sí, un sensor para que nos diga cuándo la abuela de 90 años se pasa el día en la cama puede tener sentido… Y las cajas negras que las aseguradoras están probando para medir patrones de tráfico y bloquear el encendido si detectan alcohol o drogas podrán hacer que un conductor novel de 18 años siga vivo (o cuando menos, bajar el coste del seguro).

Por tanto, si la vigilancia tiene sentido para jóvenes y mayores, no pasará mucho tiempo hasta que nos encontremos rodeados de sensores. Nos espiaremos a nosotros mismos y mandaremos informes digitales. De hecho, el proceso ya está bastante avanzado. Mire todas esas cámaras de seguridad que llevan años en nuestras calles y edificios. Para los numerati, ya estamos entregando las películas de nuestras mundanas vidas en sus laboratorios, cada día con mayor detalle.

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En el día de hoy, Elecciones Nacionales en España, esta canción expresa bien mi sentir:

CREDENCIALES:

El País Semanal

]]> El Lote Entero y la Imperfección https://medicinacuantica.global/?p=3296 Tue, 12 Apr 2011 17:25:47 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=3296

Hace dias que pienso en el tema. Alguien muy cercano a mí me puso sobre la pista aquellas cosas que hacen falta para iniciarse en un entorno de empresa, ya sea para reorientar una carrera profesional o para iniciar un modelo de negocio. El único fracaso objetivo es no iniciarlo, podría decirse, pero para darle cordura y predisposición de futuro tampoco hace falta desarrollar el lote entero.

El lote entero sólo llega con la experiencia, con años de éxitos y fracasos. En definitiva, con las plusvalías generadas a partir de esos dos polos. El lote entero, que podría traducirse en términos de servicios, productos o cultura innovativa, es la fuente inagotable de expectativas depositadas en un entorno empresarial específico. Si al proyectar la planificación de un negocio no está clarificado cada término, cada palabra, cada paso, más aún, todos los productos o servicios en mente, eso no ha de significar que la empresa no esté lista para su salida al mercado. Nada es perfecto, pero el lote entero sólo adquirirá forma a partir de esa premisa. Eso es lo que ha permitido a una marca como Apple evolucionar en una cultura de innovación acorde con el tiempo social y cultural. Pensemos en 1976, cuando Jobs y Woziak ponen a la venta su primer ordernador personal. Todo por hacer. El comprador tenía que ensamblar los componentes, incluso añadirle su propia carcasa. 200 ordenadores vendidos. No parece una cifra demasiado elevada si pensamos en términos financieros. A lo sumo, bien pudiera parecer que Apple iba a convertirse en una réplica de Lego. El Apple I, nombre con el que ha pasado a la historia, era un modelo imperfecto desde su propia comercialización, si embargo es el germen de una gran idea: acercar la tecnología al consumidor común, algo que a la altura de 2011 ya parece superado a excepción de algunas brechas digitales en algunas lalitudes del mundo.

Lo que el Apple I enseña es la posibilidad de desarrollar un modelo de negocio desde el dominio de la imperfección. Cinco tesis exponen que el lote entero es un imaginario que nunca ha de ser alcanzado:

1. Iníciate a pesar de las deficiencias o aquellas partes que puedan parecer inacabadas.

2. La perfección es el terreno del estacamiento. Sólo la búsqueda del lote te permitirá abrirte a la innovación.

3. Nadie lo ofrece todo. Especializate en aquello que mejor sabes hacer, y pide ayuda en el resto.

4. Piensa en el mínimo que necesitas para lanzar tu modelo de negocio. El futuro y la experiencia aportarán lo que falta.

5. Sólo has de termer a completar el lote. Cuando eso pase, piensa en otra cosa.

La misma fórmula podria aplicarse a aquellas persona que quisieran reorientar su carrera profesional hacia otras pesquisas.

Hay que atreverse a dar el salto cuando has acumulado suficiente ENERGÍA e INFORMACIÓN, y a partir de ahí personalizar y crear tu sello propio que diría Andrés Perez Ortega.  La cuántica enseña que dentro de tí está todo.  Y aunque se hable mucho del nuevo Paradigma, en mi opinión se trata única y extrañamente de dar el giro de lo externo, donde hemos estado concentrados; el mundo con todas sus formas, colores y personas, hacia el interior que ahora sabemos que continuamente recrea la película virtual de lo que proyectamos afuera.  Por tanto, dentro es donde está verdaderamente el poder para triunfar.    

GRACIAS JAVIER

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Terrible Modo de Entender el Nuevo Paradigma en las Empresas https://medicinacuantica.global/?p=3281 Sun, 02 Jan 2011 09:32:40 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=3281

Este artículo de un bloguero, consultor de empresas, habla sobre el nuevo y viejo paradigma.  Me parece un buen ejemplo de lo poco que se entiende sobre los cambios que están teniendo lugar en el tejido empresarial a nivel mundial.  El propio lenguaje y razonamientos empleados denota muy poco conocimiento de la turbulencia en la que nos encontramos como entidades corporativas en el mundo y la infravaloración de lo que requiere un nuevo paradigma.  En el artículo no se ha explicado lo que en opinión del experto consiste el nuevo paradigma y por tanto que cambios son necesarios. Y una vez se expone la magnitud de los cambios es entonces apropiado hablar de cronologías de implementación.  Siguo pensando que hay pocas personas que realmente sepan lo que es el nuevo paradigma: la puerta de acceso a la permanencia empresarial en un mundo interconectado.

«Es poco probable que algún equipo gerencial se plantee explícitamente que va a lograr el cambio de paradigma invitando a cuanto consultor le ofrezca un nuevo método para que la organización lo experimente y vaya desarrollando su propia versión del nuevo paradigma. Tampoco pretende este trabajo recomendar esa estrategia.

El cambio de paradigma en la empresa como proceso de cambio cultural

El propósito de la discusión aquí planteada es comprender cómo, aún sin proponérselo y aún equivocándose con un consultor aquí o un método allá, las empresas van logrando construir su propia modernidad, influida por su cultura previa, el contexto nacional, las características de su industria, de sus productos y de sus segmentos de mercado, por la personalidad de sus líderes y la composición de su personal. Los consultores pueden ser los mismos y los métodos iguales pero los resultados serán inevitablemente distintos en cada empresa. Los libros que los gerentes leen pueden haber sido escritos por los mismos autores y comprados en aeropuertos similares y, sin embargo, la forma de aplicación terminará siendo distinta.

Comentarios semejantes pueden hacerse sobre las pequeñas y medianas empresas confrontadas con el cambio de paradigma. En este caso, más que la cultura de la empresa, el elemento que moldea la dirección del cambio es la personalidad del empresariodueño o de la familia o de los socios. En el contexto socio-económico de un país o región, un paradigma tecno-económico se difunde como una epidemia, al principio lentamente, luego de modo acelerado y finalmente, cuando ya ha cubierto el grueso de la población susceptible, alcanza un techo. Los principios abstractos adoptados de modo general adquieren múltiples formas concretas de manifestación según la idiosincrasia del país, la especificidad de cada industria y las características de cada empresa. En el caso anterior, cuando se propagó el paradigma de producción en masa, las estructuras piramidales y la división del trabajo en parcelas funcionales fueron aplicadas tanto en las grandes corporaciones privadas como en la Unión Soviética, tanto en universidades como en hospitales, partidos políticos o bancos. Todas esas organizaciones eran isomórficas en su estructura pero profundamente disímiles en su estilo de aplicación de los mismos principios. Cuando se está en pleno cambio de paradigma se distinguen claramente tanto las viejas formas como las nuevas. Pero a medida que el nuevo paradigma se va convirtiendo en “sentido común” compartido, lo similar se va haciendo invisible hasta que la aparición del siguiente paradigma lo revela y hace que se le redescubra.

Al principio se notan mucho las similitudes, al final lo que más se ve son las disparidades.• Por ello, el rol de los trabajos académicos y de consultoría generalizando sobre las nuevas formas organizativas y las nuevas condiciones para la competitividad, han de comprenderse como un marco de referencia a ser adoptado y adaptado inteligentemente en cada caso, sin sacrificar la identidad o los rasgos específicos de los actores en proceso de modernización. El secreto está en navegar con el paradigma eludiendo dos peligros: Uno, el confundir los hábitos y rutinas adquiridos en el viejo paradigma como “rasgos culturales” a conservar y, otro, el tomar los principios del paradigma -o los métodos de uno u otro consultor- como recetas médicas a seguir al pié de la letra. Con el tiempo, si se adoptan inteligentemente y se adaptan a la idiosincrasia del grupo, los principios del nuevo paradigma se convertirán rápidamente en estilo propio y en la forma natural de organizarse y operar con éxito.

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La Muerte del Viejo Paradigma Empresarial https://medicinacuantica.global/?p=3279 Sat, 01 Jan 2011 09:08:03 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=3279

El negocio del negocio es negocio. Esta ha sido una de las premisas en las cuales los líderes de mundo empresarial han operado en el último siglo. No han sentido la mínima preocupación por el bienestar de los individuos, las instituciones o el medio ambiente.

Las sociedades capitalistas han comenzado una transformación evolutiva que cuestiona quien somos, que valoramos, y como nos comportamos; una que requiere de responsabilidad social y medioambiental, donde los líderes empresariales deben participar activamente. La transformación requiere de un modelo de negocio que el énfasis mas allá del beneficio bruto, donde lo esencial es la creación de riqueza personal, social y ecológica más que los resultados financieros.

Incluso las metáforas que solían caracterizar la empresa han perdido fundamento en la realidad. » Ahí fuera es una selva, » es una de las metáforas más populares, en las cuales el negocio es visto como la supervivencia del más apto. «Matar o ser matado, » está estrechamente relacionado con esto; donde se compara la empresa a la guerra y el mercado al campo de batalla. Los líderes también se refieren a la empresa como » una máquina lucrativa, » una metáfora que transforma empresas en algo frío y mecánico, deshumanizado. Aún así, la salud en las organizaciones requiere de cooperación, colaboración, y un enfoque donde las personas son el mayor patrimonio.

Mucho se ha dicho sobre los negocios que tienen cuenta de resultados positivas triples – el beneficio del accionista, la responsabilidad social (tanto interna como externa) y la sostenibilidad ambiental – pero pocos líderes y consejos practican esto de forma sistemática. La marca estadounidense de capitalismo, conducido por el sector financiero, y enfocada hacia la avaricia y los egos de sus presidentes, claramente han fallado.

El mundo de los negocios es fundamentalmente una comunidad de personas que trabajan juntas hacia la creación de valor para todos en la sociedad. La búsqueda del líder del interés propio corporativo e individual es un paradigma que ha sobrevivido a su propia utilidad. Es hora de crear un nuevo paradigma de capitalismo responsable.

La nueva ciencia, a través de la física cuántica nos muestra que vivimos en un mundo interconectado, colaborativo, participativo y creativo. Esto quiere decir que el negocio tendrá que encontrar nuevas metáforas describiendo ecosistemas de negocio para seguir siendo cooperativo y eficiente.

La economía no está separada de la sociedad o del medio ambiente. Depende de los líderes empresariales y sus empresas el proporcionar productos y servicios para dignificar la vida de todos. También está entre sus obligaciones el proveer oportunidades de trabajo satisfactorias y el usar recursos ambientalmente sostenibles.

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