Dr. Mario Alonso Puig – MEDICINA CUANTICA https://medicinacuantica.global Tue, 12 Feb 2013 21:29:49 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1.3 Transformas no lo que Eres sino tu Manera de SER https://medicinacuantica.global/?p=4793 Tue, 12 Feb 2013 19:58:44 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=4793 Lecciones de Mario Alonso Puig

200353943_extras_albumes_0_1024

Parte II: Transformas no lo que eres sino tu manera de SER

Mario Alonso Puig, en su último libro, «La respuesta» (los anteriores han sobrepasado las 12 ediciones y se han traducido a varios idiomas), aborda los problemas que preocupan a la juventud de hoy. ¿Lo mejor de este doctor/comunicador? Que ayuda a encontrar el bienestar con palabras.

¿Abandonó la cirugía para dedicarse al mundo de la mente cuando descubrió que se puede curar con palabras?

Antes de hacer la carrera de Medicina tuve la fortuna de comprarme el libro del famoso médico y antropólogo Pedro Laín Entralgo «Relación médico-enfermo», en el que se habla sobre la capacidad de algunos médicos de curar a los enfermos a través de la palabra. Este descubrimiento, según el cual las palabras generan transformaciones muy profundas incluso en el físico, que se hizo siete siglos antes de que naciera Cristo, me impactó mucho. Cuando entré en la facultad y vi que me hablaban de órganos y enfermedades, pero no de personas, como me parecía muy importante empecé a estudiarlo por mi cuenta y topé con una ciencia que se llama psico –neuro-endocrino–inmunología. La mente (psique), a través del sistema nervioso (psico neuro), utilizando el sistema hormonal (endocrino), consigue afectar al sistema defensor del cuerpo (la inmunología).

¿Esto se ha contrastado científicamente?

En Medicina se han hecho estudios en los cuales, cuando se hace leer palabras negativas a un sujeto, fuera de contexto –es decir, sin que formen parte de historias tristes–, como «soledad», «pena» o «depresión», y se les ha sacado sangre o una muestra de saliva a esa persona, se ha visto que el nivel de la hormona del cortisol se había elevado intensamente. El cortisol también sube en situaciones de miedo, ira, resentimiento y frustración. No es lo mismo que en la sangre esté circulando el cortisol a que fluya por ejemplo la serotonina, que es la hormona de la calma, o la dopamina, la hormona de la confianza. Por eso hay que cuidar mucho las palabras.

311093241_extras_albumes_0_1024

En su penúltimo libro, «Ahora yo», nos invita a tomar las riendas de nuestra propia vida. ¿Nunca es tarde para conseguirlo?

Yo creo que la transformación de la persona pasa por cuatro fases. La primera es conocernos, la segunda, comprendernos, la tercera aceptarnos y la cuarta, superarnos. Si yo no paso tiempo conmigo mismo, reflexionando, no puedo conocer ciertas cosas de mi vida, ni puedo comprender ciertas reacciones; si no las comprendo, ¿cómo las voy a asumir y aceptar? Si no las acepto ni asumo y las rechazo ¿cómo las voy a superar? Tú transformas, no lo que eres, sino tu manera de ser. Siempre hemos pensado que la genética estaba escrita en piedra, que nuestros genes determinaban cómo éramos, pero ahora sabemos que no, gracias a la epigenética, que antes era casi tabú y que hoy los científicos citan constantemente. A través de la epigenética se sabe que el entorno, nuestra forma de pensar, y nuestras emociones pueden hacer que unos genes se activen y otros se desactiven. Imagínate el impacto que esto tiene, no sólo en cuanto a la posibilidad de evitar enfermedades, sino en el de sacar a flote todo nuestro potencial.

Pero hay personas que tienen una mayor capacidad para salir adelante que otras ¿no?

Claro. Todos somos diferentes. Pero no se trata de compararnos, sino de decir ¿cuál es mi mejor yo? ¿Cómo puedo aflorar la mejor persona que existe dentro de mí?

Podemos reinventarnos como personas individuales… ¿y también como sociedad?

Por supuesto. Si nos hiciéramos una única pregunta, que es ¿qué podemos hacer juntos para crear un futuro mejor?, y nos la tomáramos en serio, saldríamos fortalecidos de cualquier situación, porque es una invitación a la cooperación, a la generosidad, a la justicia, a la autenticidad. ¿Por qué? Porque ya no estoy pensando sólo en mí, en lo que me conviene y me sirve para conseguir unos fines. Estoy pensando en el conjunto que somos.

¿No hay demasiados intereses individuales como para poder hacer eso?

Sí. Por eso es importante y urgente volver al humanismo. La sociedad que hemos construido mira al ser humano sencillamente como medio para aumentar el capital y de eso no cabe esperar nada bueno. Así ningún medio de producción que se ponga en marcha será suficiente para la codicia y la avaricia de unos pocos.

¿Lo más importante para salir adelante es la voluntad?

Yo creo que es más importante aún la responsabilidad, que quiere decir que yo me doy cuenta de que algo debe ser hecho y yo empiezo a hacerlo. Lamentablemente, muchas veces cuando hacemos cosas que no están bien, esperamos que otros lo solucionen, y con frecuencia eso no sucede. Cada uno de nosotros nos podemos preguntar qué podemos hacer para mejorar esas situación. No podremos hacer todo, pero sí algo. La posición de víctima, por muchas razones y justificaciones que existan, no sirve para nada. ¿Cómo es posible que los guerreros del Kalahari, que viven situaciones realmente tremendas de dificultades o de hambruna, salgan adelante y sean un pueblo feliz? Porque han cambiado los «es ques» por los «hay ques».

118924491_extras_albumes_0_1024

¿El ser humano es libre?

El ser humano no tiene una libertad completa, pero sí tiene una libertad real. Sí puede elegir cómo se relaciona con lo que le está pasando. Ese punto es la libertad.

Dicen que el miedo coarta mucho la libertad y vivimos tiempos de mucho miedo.

Sí. Pero vamos a ver, la destrucción de los centros del miedo haría que no pudiéramos sobrevivir. Ser valiente no es lo mismo que ser insensato. La valentía no es la ausencia de miedo, sino la capacidad de avanzar pese al miedo.

Pero puede mermar la capacidad de liderazgo ¿no?

Por supuesto. No la merma cuando invita a la sensatez, porque ayuda a ver las cosas con una perspectiva correcta. Ahora bien, cuando el miedo toma un nivel superior produce cambios muy profundos en el cerebro. Una persona cautivada por el miedo no puede pensar con claridad, no puede ser creativo, no puede aprender, no puede tomar decisiones.

¡Parece que habla de nuestros políticos!

En la época de Platón se formaba a los políticos y la Academia eran 20 años de formación. Platón consideraba que el gobierno de los pueblos era de tanta importancia que sólo personas especialmente bien formadas y con una gran generosidad y un gran deseo de generar prosperidad tenían que entrar en el arte de la política. ¿Es difícil dar esa talla? Yo creo que sí. Pero en este caso, tal exigencia va con el puesto.

En todo caso los políticos son un reflejo de la sociedad… Y la sociedad actual es muy poco auténtica.

Si como sociedad no aprendemos a ser auténticos, no tenemos futuro. En los momentos más difíciles hay que aferrarse a los valores y la autenticidad y la transparencia son dos valores que no depende ya de la cultura; están en nuestra propia naturaleza.

Donde está «La respuesta» a la desconfianza que genera esa falta de autenticidad en nuestra sociedad.

«La respuesta» es un libro que yo he escrito como propuesta de hacer una reflexión de lo que da a nuestra vida autenticidad y sentido, no tomando como base la cultura o a la historia, sino lo que está inscrito en nuestra naturaleza humana. Igual que hay principios biológicos que no hay que traspasar para no dañar al organismo, hay cuestiones que no se deben sobrepasar porque hacen daño a la sociedad. Si sacamos de la ecuación al ser humano y ponemos al «dios Mercado», nos encontramos con muchos de los problemas actuales. No podemos quedarnos en una situación donde reina la economía y hay un problema profundísimo de ética, de conciencia, de cómo nos vemos los unos a los otros. Como sociedad y como individuo debemos hacer una reflexión y saber qué debo hacer yo para mejorar mi situación.

FUENTES:

La Razón

]]>
Nuestro Juego Interno, se Convierte en Nuestro Juego Externo https://medicinacuantica.global/?p=4781 Tue, 12 Feb 2013 13:07:41 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=4781 Lecciones del Dr. Mario Alonso Puig

766868532_extras_albumes_0_1024

Parte I:  Nuestro juego interno se convierte en nuestro juego externo

Mario Alonso Puig es médico especialista en cirugía general y del aparato digestivo, fellow en cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Una mente bien ordenada, entrenada sin duda, pero al servicio de una consciencia despierta. Si entendemos la vida como él la expresa, lo cierto es que de repente encajan todas las piezas del puzzle. Es una persona abierta a la experiencia, que aboga por un cambio de paradigma y despliega todo su potencial con las personas que tienen la suerte de cruzarse con él o con sus trabajos.

¿Cómo compatibiliza una visión holística, casi mística, con otra científica más cartesiana y determinista?

De una forma muy natural. Yo creo que hay muchas cosas que vemos como dilemas cuando en realidad son contrastes, es decir, no es lo uno o lo otro, sino que es lo uno y lo otro. No creo que esté reñida la visión de la ciencia con otra más espiritual del ser humano. Creo que nos aferramos a un punto de vista y no nos abrimos a otros. En este sentido, creo que la ciencia tiene que aprender a ser humilde y entender que hay cosas que no se pueden medir todavía y que sin embargo existen. Por otra parte, el mundo que se aleja de la ciencia tiene que entender que la apreciación cuantitativa y cualitativa de las cosas también tiene un valor. Es la arrogancia la que nos mata. Yo creo que desde la humildad, que viene de humus, lo que fertiliza la tierra, podemos abrirnos a la idea de que la ciencia es un valor muy importante, pero que no puede determinar todo lo que es la realidad, la mente no está limitada a un único punto de vista.

¿Qué opina de los valores que promueve la actual sociedad capitalista de consumo con relación a la felicidad y a la realización del ser?

Yo creo que primero tenemos que diferenciar dos conceptos: el bienestar subjetivo y la felicidad. Son dos cosas totalmente diferentes y cometemos un error al igualarlas. Una persona puede tener un bienestar subjetivo aparentemente claro y manifiesto, pero en su interior no estar en una situación de serenidad, no tener paz. Otra persona puede tener un bienestar subjetivo aparentemente más reducido y sin embargo tener una experiencia interna totalmente distinta. Ésta es una de las cosas que tenemos que matizar. Otra es que no creo que exista ningún problema con el dinero en sí, sino que el problema surge cuando ponemos el dinero en el centro de la vida. Cuando el dios es el mercado, el ser humano es rebajado a la condición de objeto. Cuando rebajas al ser humano pierdes toda la belleza que ese ser humano trasmite. Nosotros generamos esos problemas.

¿Qué relación existe entre la enfermedad y el estado emocional de las personas?

Ésta es una pregunta interesantísima a la cual ya podemos contestar con una base científica. Se ha podido fotografiar cómo cuando una persona empieza a ser invadida por sentimientos negativos, ese proceso que empieza en áreas más cognitivas, más intelectuales, va derivando y acaba produciendo cambios en la química sanguínea. Somos muy responsables de nuestros estados emocionales, muy capaces de darles una respuesta. Por ejemplo: cuando una persona empieza a pensar de forma positiva, a animar a la gente que le rodea, a trasmitirles la idea de que siempre hay un camino ante la dificultad, se ha podido corroborar la presencia en su sangre de un neuropéptido, una hormona de corta cadena que tiene dos efectos: el primero es analgésico, y el segundo es capaz de desconectar el conducto del miedo. Y esa respuesta se puede observar en el que tiene esa actitud positiva pero también en las personas a las que anima y apoya. ¿Qué quiere decir esto? Si, ante un desafío, el circuito del miedo me envuelve, no es que yo tenga miedo, es que el miedo me tiene a mí, con lo cual no soy operativo, me bloqueo. Que yo pueda producir un cambio hormonal a través de «yo creo en ti», es maravilloso porque eso tiene dimensiones absolutamente inimaginables. Podemos hablar de hormonas como la dopamina, la serotonina… Es decir, los estados mentales y corporales son dos caras de una misma moneda del inconsciente.

Por ejemplo, cuando una persona está presa de la ira, el resentimiento o la desesperanza, sabemos que suben en sangre los niveles de cortisol, que es una hormona muy saludable cuando sigue los llamados ritmos circadianos; pero cuando se rompe ese ritmo y el cortisol está alto, su concentración dificulta el funcionamiento de un linfocito, de una célula blanca especializada en luchar contra bacterias, virus y tumores, que se llama linfocito asesino. No tenemos pruebas actualmente de que los estados de ánimo negativos favorezcan el crecimiento de tumores malignos pero sí de que dificultan la lucha contra ellos. También sabemos que nuestros estados de ánimo negativos reducen la producción de una enzima de una estructura molecular llamada telomerasa. La función de ésta es reparar los telómeros que son algo así como unos pequeños capuchones que hay en los cromosomas para evitar que éstos se abran. Si el cromosoma se abre, las hebras de ADN se desflecan y si eso ocurre, la longevidad podría reducirse. Queda mucho por descubrir porque, así como se produjo un gran avance en neurociencia, sobre todo a partir de la última década del siglo pasado y principios del actual, hacen falta nuevos aparatos para seguir investigando en un campo infinito y fascinante. Y lo que es bastante impresionante es que la física cuántica, la neurobiología, etc., están dando una explicación científica a cosas que filósofos presocráticos y ciertos místicos ya venían describiendo en un lenguaje más poético pero no menos real.

Ellos ya sabían cosas como ésta: que el observador afecta a lo observado, algo que el mundo de la física subatómica acaba de desvelar. La palabra “filosofía” significa ni más ni menos que amor a la sabiduría y los conocimientos sin sabiduría no se pueden utilizar correctamente.

Los nuevos descubrimientos científicos muestran la existencia de la regeneración neuronal. ¿De qué depende que se puedan crear nuevos circuitos neuronales y restaurar zonas adormecidas?

Cuando yo estudiaba medicina, se sostenía que las neuronas no se reproducían por su extraordinaria complejidad. Tengamos en cuenta que una neurona tiene entre 10.000 y 250.000 conexiones. Imaginemos una estructura que recibe 250.000 impulsos, rodeada de 250.000 cables, y que además tiene que hacer una ponderación más-menos y en función de eso decidir si dispara o no dispara un impulso. Nuestra visión ha cambiado radicalmente con el descubrimiento de dos factores fundamentales. Del primero ya hablaba Santiago Ramón y Cajal, quien dijo: «Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro». Esta bellísima frase es literalmente correcta. Cajal describió las espinas dendríticas, unos pequeños botones dentro de las ramificaciones neuronales; se sabe que cuando una persona es valiente, se entrena, estudia, aprende un instrumento musical, se interesa por las cosas, aumentan las espinas dendríticas. Eso se llama neuroplasticidad. Es muy importante que las neuronas estén muy conectadas.

Podríamos decir de una manera muy simple que, a mayor grado de concentración neuronal, mayor inteligencia. Por otro lado, si bien es cierto que las neuronas no se reproducen, sí se regeneran. ¿Cómo lo hacen? Hay células madre que están localizadas en unas cavidades llamadas ventrículos. Cuando un ser humano entra en un entorno incierto, tiene que aprender deprisa, tiene que controlar su pánico… Hay una señal química que le dice a la célula madre: «Desplázate al hipocampo». La distancia del ventrículo de la cavidad cerebral al hipocampo es de un milímetro, es decir, nada. La célula madre se desplaza y allí empieza a convertirse en una nueva neurona, de tal manera que en tres semanas se ha diferenciado y conectado con la red neuronal. Este proceso se llama “neurogénesis”. Esto quiere decir que el ser humano tiene esa capacidad. El segundo factor a que aludía está relacionado con un descubrimiento muy reciente sobre las células de Glia. Por cada neurona, hay nueve células de Glia, y se había considerado siempre que éstas sólo eran células de sostén nutricional para las neuronas. Hoy en día se sabe que colaboran en el proceso de pensamiento y de creatividad. Y las células de Glia sí que se reproducen.

¿Es cierto que sólo utilizamos un pequeño potencial de nuestro cerebro? ¿Qué alberga la parte no utilizada? ¿Cómo se puede acceder a ella?

Esta parte es muy curiosa, pero no hay muchos datos científicos al respecto. Normalmente se repite con frecuencia que sólo se utiliza el 10% del cerebro. ¿Cómo vamos a saber cuál es el 10% si no sabemos cuál es el 100%? Sí sabemos del cerebro lo siguiente: sabemos que los dos hemisferios, que son áreas de asociación, funcionan de forma radicalmente diferente en unas cuantas cosas muy importantes y que, por el sistema educativo, uno de los dos hemisferios, el derecho, experimenta una atrofia funcional. Pasamos de ser niños con una muy buena coordinación hemisférica a entrar en el mundo de la lengua y las matemáticas, donde compartir, reír, experimentar… parece quedar fuera de juego, y el hemisferio derecho pierde protagonismo. Sí sabemos que el ser humano tiene un cerebro de una capacidad espectacular, pero el programa mental, los hábitos de pensamiento lo limitan. Aunque realmente son cosas que no se puede comparar, imaginemos por un momento que el cerebro es un ordenador. Pero ni siquiera el mejor ordenador producirá resultados satisfactorios si le introducimos un programa basura, y eso no será culpa del ordenador. Tenemos en el cerebro muchos programas basura que es muy difícil suprimir y sustituir por otros que funcionen bien. Hay muchas partes de nosotros que están bloqueadas. Somos herederos de la visión de René Descartes, que en el siglo XVII preconizaba que las capacidades cognitivas son las importantes y que las emociones están en un segundo nivel. Esto es absurdo y contraproducente. Sabemos perfectamente que la mente muestra lo que el corazón quiere sentir. Una persona apasionada se convierte en un transformador de la ciencia. La creatividad es hija de la pasión.

¿Es importante la emoción para desarrollar el potencial del cerebro?

En cuanto a la posibilidad de desarrollar ese potencial, son varias las cosas que se pueden hacer. Lo primero es centrarse en lo que se quiere y no en lo que se teme. Es decir, dar mucho más valor y prestar más atención a la solución que al problema. El concepto del vaso medio lleno o medio vacío hay que matizarlo muy bien. Cuando se lo ve como medio lleno, el vaso empieza a llenarse más, y a la inversa, porque lo que creemos lo creamos. Nuestro juego interno se convierte en juego externo. El ser humano influye en su realidad, aunque no sea consciente de ello. El ser humano necesita soñar. Lo segundo es potenciar muchísimo la comunicación, no sólo como trasvase de información sino como forma de compartir sueños. Tercero, es fundamental el humor. Cuarto, es igualmente importante el ejercicio físico que, como se ha demostrado, mejora la neurogénesis. En quinto lugar, habría que estar muchísimo más en contacto con la naturaleza y no ser un rey Sol, como si todo girase alrededor de uno. Hay que ocuparse de lo cercano, hay que ver cómo se puede llegar a alguien para que su experiencia de la vida sea un poco más hermosa; ver cómo se le puede quitar un poco de sufrimiento y añadir algo de alegría. No somos concientes del poder que tiene una sonrisa cuando una persona se siente sola y aislada. Son pequeñas cosas que marcan grandes diferencias. No somos concientes de lo que podemos influir para crear nuevas circunstancias.

Usted asegura que empeñarse en rechazar una emoción puede contribuir a darle todavía más fuerza. ¿Se podría aplicar este mismo principio a nivel de la humanidad y a la manera de afrontar sus aspectos más negativos?

Hay otra frase que intento hacer mía y bajo la que intento vivir. En la vida no hay amigos y enemigos, sino sólo maestros. Si yo me encuentro con una persona que es extremadamente desagradable, esa persona está siendo mi maestro, que me ofrece la ocasión para ejercitar mi compasión y mi paciencia. Si lo veo como algo desagradable, estoy perdiendo una enorme oportunidad de crecer como ser humano. Detrás de la ira está la tristeza y el miedo, y la única manera de ayudar a esa persona es no reaccionar ante la violencia. Eso no significa que tengamos que permitir todo tipo de actitudes, pero hay que evitar ir contra la persona. Un ejemplo muy concreto: cuando a la Madre Teresa de Calcuta le preguntaron que si quería formar parte de una manifestación contra la guerra dijo que no: «Llámenme cuando hagan una manifestación a favor de la paz». Todo lo que sea enfocar lo negativo no conseguirá sino perpetuar la situación. Además, se produce un proceso que se llama “colusión”. He de invertir las cosas para demostrar que él está equivocado y yo tengo razón. Ya no me importa solucionar el problema, sino sólo demostrar quién tiene razón. Y ahí hay una inversión que ya no es neutra, que ya no sirve para encontrar el camino hacia la solución. La colusión invita a la reacción. Es un juego destinado al fracaso. Cuando enfocas lo positivo, llegas a conclusiones como las de Nelson Mandela. Después de pasar años encarcelado, enfocó el resto de su vida hacia la reconciliación. «Tan esclavo es el que está en una celda como el que está prisionero de su odio. Ambos han de ser liberados.»

¿Qué entiendes por liderazgo? ¿Crees que en este mundo globalizado eso sigue siendo necesario?

Tenemos que tener en cuenta que las palabras no son inocentes porque abren cajones emocionales de experiencia. Para mí el liderazgo tiene dos características: una, el líder genera un mundo al que a otras personas les hace ilusión pertenecer; y, dos, el líder es aquella persona que desplegando lo mejor que hay dentro de sí invita a los demás a hacer lo mismo. No es alguien que busque seguidores, ni aplauso, ni reconocimiento. Es alguien que quiere hacer aflorar lo mejor que hay en cada ser humano. Por eso me parece que la senda del liderazgo es transitada por pocas personas. Yo creo que es algo necesario. El liderazgo está basado en la autoridad que las personas te confieren, mientras que la jefatura está basada en el cargo que tienes, en el poder. Y desde la perspectiva de la autoridad que te dan las personas, hay quienes sacan lo mejor del ser humano y otros que ponen en marcha sus aspectos sombríos. Vemos el tipo de líder que es en función del tipo de mundo que crea. El líder que a mí me mueve es aquel que quiere servir a los demás; es una persona sencilla que, cuando ve a otro líder, favorece el camino para crecer y da alas para volar. No pretende controlar o competir, lo que le interesa es la generación de la abundancia.

¿Qué lugar crees que ocupa el hombre en la historia de la evolución de la vida?

El único acercamiento que he encontrado a la respuesta a esa pregunta procede de las filosofías orientales más antiguas. Imaginemos que, de algún modo, hay una conciencia absoluta que puede percibirlo todo, pero no se puede percibir a sí misma. Es a través de esa humanización de la conciencia como se percibe a sí misma. Es un viaje para conocerse a sí misma. ¿Qué ocurre en ese proceso? Pues que el reflejo pensó que podía vivir sin su fuente. Por poner un ejemplo: vivo en un bosque y conozco todo lo que me rodea pero no me puedo ver a mí mismo. Entonces me veo reflejado en el agua clara, pero el reflejo cree que es independiente y que puede existir sin su fuente. Sin duda añoraría el origen y no descansaría hasta llegar a él. Y sólo sería feliz al encontrar su origen.

Para mí la virtud más hermosa es la humildad, porque la arrogancia es la ceguera. La humildad de cuando se acepta ser un reflejo de lo más bello; y si se refleja algo hermoso, el sentido es mayor. Si el ser humano aprende esto y se reconcilia y se une con su origen, se produce la integración. Si se aprende el sentido de la vida, se aprende a crecer en amor. Entendiendo el amor como ese pegamento intangible que es todo.

FUENTE:

Mario Alonso Puig

Revista Agenda Viva

]]>