Jung – MEDICINA CUANTICA https://medicinacuantica.global Fri, 16 Dec 2011 10:25:58 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1.3 El Socio Silencioso en la Sincronicidad https://medicinacuantica.global/?p=3932 https://medicinacuantica.global/?p=3932#comments Fri, 16 Dec 2011 10:25:58 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=3932

Presentamos en el post de hoy el último capítulo del artículo del terapeuta norteamericano Paul Levy titulado, “Catching the bug Synchronicity”, -Pillando la Sincronicidad del Escarabajo. Paul estuvo medicado durante años con un síndrome equivocado de maníaco-depresivo hasta que él mismo entendió lo que le pasaba después de tener varias experiencias trascendentales. Hoy en día se dedica a escribir libros, atender conferencias, a tratar a pacientes y a aconsejar a profesionales de la psiquiatría y de la psicología.

“Un arquetipo sincronísticamente manifestándose en el mundo exterior es un reflejo de que la misma condición está en proceso interno de realización. El exterior, sincronizándose materialmente en el proceso arquetipal interior es un vehículo a través del cual el proceso del arquetipo se actualiza al unísono y en el mismo espacio y tiempo, en el interior y en el exterior.

El espíritu que anima a la sincronicidad, si podemos de hablar de tales materias “inmateriales”, es el mismo que nos inspira en nuestros sueños nocturnos. El espíritu, el mencionado “unus mundus”, o el soñador, el Si Mismo, está soñando nuestros sueños por la noche y en nuestra vida durante el día. El unus mundus soñador, arregla las situaciones en nuestra vida; las microscópicas y las macroscópicas como una forma de sincronizarse que le induce a una mayor alineación con el campo abierto de las posibilidades, tal como nosotros nos refinamos y nos redefinimos día a día. Cuando nos damos cuenta de la naturaleza soñadora de la realidad, el universo se convierte continuamente en un oráculo al revelarnos a nosotros mismos nuestra propia naturaleza.

En una sincronicidad, toma lugar la conjunción de dos principios cósmicos, la psiquis y la materia, en un proceso de intercambio real de atributos. En esas situaciones la psiquis se comporta como si fuera material y la materia como si fuese una expresión de la psiquis. Las sincronicidades son emanaciones del matrimonio sagrado de la alquimia, donde los opuestos de espíritu y materia recíprocamente se informan tal como se unen en un abrazo fuera del tiempo.

En lugar de orientarnos a un solo lado, el espiritual excluyendo el material, o la materia excluyendo a la espiritualidad, Jung sintió que la tarea psicológica-espiritual de nuestro tiempo en la historia es vivir y encarnar la realización de la unidad del espíritu y la materia que los acontecimientos sincronísticos nos están revelando. En lugar del espíritu descender de los cielos, la guía el espíritu está emergiendo y alzándose desde la propia materia para que lo reconozcamos.

Subjetivamente, el fenómeno sincronístico nos evoca una sentimiento de que no estamos solos, que hay un socio silencioso que está compartiendo la vida con nosotros y que sueña lo que nosotros. Es como si hubiera una factor autónomo y profundo que arregla nuestras experiencias para que nos despertemos. Parte de la numinosidad del acontecimiento sincronístico es el sentido de encontrar “el otro completo”, sea dentro de nosotros mismos o fuera en el mundo exterior. Paradójicamente, a través de la sincronicidad nos conectamos a nosotros mismos a través de introducirnos en la otra parte, que nosotros no reconocemos como propia.

Reconocer la matriz sincronística que modela nuestras experiencias nos empodera para ser creativos, cooperativos y socios activos en el proceso de despertar. Cuanto más abiertos estamos a la sincronicidad, más veces nos ocurren ya que las sincronicidades son como símbolos en un sueño, y no están separados del soñador, que es el caso nuestro. En tanto en cuanto reconocemos la naturaleza soñadora de nuestro universo despierto así es como reconocemos nuestra vida como una sincronicidad. Una vez que estamos lúcidos en nuestro sueño y reconocemos que por naturaleza vivimos en un universo sincronístico, el universo no tiene más opción que amoldarse a nuestro estado reflejando nuestra realización en la manifestación propia de la sincronicidad.

Siendo ritos iniciatorios, las sincronicidades nos empoderan para ver la vida sincronísticamente. Ver a través de ojos sinronísticos no tiene nada que ver con recrear una interpretación fabricada sobre los acontecimientos que aparecen en el día a día. Ver sincronicidades es reconocer la web o madeja sincronística que subyace y está entramada a través de nuestra experiencia. Esto es análogo a estar dentro de un sueño y ser consciente del sueño y permitir que se manifieste con mayor profundidad. El cambiar la perspectiva de nuestro sueño no causó que el sueño desapareciera. Similarmente, vivimos en un universo sincronístico y al reconocerlo, le permitimos que se nos muestre a través de la propia sincronicidad.

Las sincronicidades son como “culturas” de otra dimensión que crean y enriquecen nuestra propia cultura. Como un escarabajo en el sistema, las sincronicidades son culturas que viralmente se propagan a través del campo de conciencia, lo que significa que son contagiosas. La conciencia sincronística, la conciencia que reconoce la naturaleza sincronística del universo y se ha vuelto lucida, es algo que podemos adquirir y reconocer unos en otros. Esta conciencia es una invocación y revelación de la “eterna presencia del acto único creativo” en el cual todos estamos inmersos y participando. La conciencia sincronística se actica y se reproduce dentro y fuera del campo, como auto-generadora de la naturaleza, la cual es lo mismo que decir que está naciendo al mundo a través de nuestra conciencia.

Como Jung, podemos ayudarnos a pillar la sincronicidad del “insecto”. Podemos cooperativamente cultivar una web de aliados quienes creativamente atrayendo esa preciosa joya que es la sincronicidad. El campo arquetipal se potencia enormemente cuando nos ponemos “en sincronía” con otras personas quienes también se están despertando al universo sincronístico. Un campo que está lubricado cuando se estimula y estabiliza la lucidez y cuando entramos en resonancia unos con otros y compartimos abriendo nuestros corazones a la conciencia sincronística. Embarcarnos en esta senda actica nuestro genio creativo a una cultura sonde no hay esfuerzo, ni tiempo, y no-local y viralmente transmite y se reitera fractalmente a través del tiempo y el espacio. Compartir acontecimientos sincronísticos magnéticamente atrae al universo hacia ese maravilloso proceso auto revelatorio».

Image by Phil Thirkell, courtesy of Creative Commons license.

FUENTE:

http://www.realitysandwich.com/catching_bug_synchronicity

Web de Paul Levy

Paul Levy en youtube

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La Sincronicidad no es más Desconcertante ni Misteriosa que la Discontinuidad en la Física https://medicinacuantica.global/?p=3909 https://medicinacuantica.global/?p=3909#comments Fri, 02 Dec 2011 11:22:31 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=3909 .

Las sincronicidadades son esos momentos de “coincidencias con significado” cuando los límites entre el interior y el exterior desaparecen. En el momento de la sincronicidad como en un sueño, nuestro estado interior subjetivo aparece como materializado en y a través del mundo exterior. Tocando justo en el corazón de nuestro Ser, las sincronicidades son momentos en los cuales se crean fisuras en la fábrica de lo que hemos llamado realidad y se produce una hemorragia hacia una dimensión más allá del tiempo. Las sincronicidades son expresiones de una naturaleza onírica de la realidad, y así hay momentos en el tiempo cuando la naturaleza utópica atemporal del universo brilla a través de su radiación y abiertamente se nos revela ofreciéndonos una apertura a la lucidez.

La sincronicidad fue uno de los descubrimientos más profundos y menos entendidos de Jung.  En parte no puede ser apreciada hasta que personalmente nos involucra y experimentamos en primera persona este efecto. El descubrimiento de la sincronicidad de Jung fue dentro del ámbito de la psicología tan impactante  como el descubrimiento de la teoría de la relatividad de Einstein en la física. Al ser tan sumamente discontinuo con nuestras convenciones actuales de la naturaleza de la realidad, la experiencia de la sincronicidad es tan explosiva que Jung contempló este fenómeno durante veinte años antes de publicar sus ideas al respecto. El universo sincronístico de Jung fue una nueva cosmovisión que abrazó la causalidad lineal mientras simultáneamente la trascendía. Un universo sincronístico equilibra y complementa el mundo mecánico de la causalidad lineal con un ámbito que escapa al tiempo, espacio y a la causalidad. En la sincronicidad, dos mundos heterogéneos, el causal y el no causal, se cruzan e interpenetran uno a otro durante un momento en el tiempo, lo cual es una expresión de la creación en el campo de nuestra plenitud –Unidad- que se manifiesta. El universo sincronístico está comenzando al estar nosotros participando ahora en la creación y es esta la razón por la cual Jung lo llamó “un acto de la creación en el tiempo”.

Para ilustrar lo que quiero decir por sincronicidad, Jung tuvo una experiencia con una de sus pacientes. Esta paciente en particular estaba demasiado metida en sus procesos mentales y el análisis no estaba yendo a ningún lugar en particular. Estaba atrapada en la prisión de su autocreación mental. Jung se dio cuenta de que no había nada que pudiera hacer él. En palabras de Jung: “tuve que conformarme con la esperanza de que algo inesperado e irracional ocurriría, algo que reventase la réplica intelectual en la que se había mentalmente atrapado”. La paciente tuvo un sueño impresionante la noche anterior en donde alguien le ofrecía un escarabajo dorado. –una joya valiosa-. En el momento que estaba relatando el sueño a Jung hubo un golpe en la ventana de la consulta. Jung abrió la ventana y un escarabajo dorado y verde muy parecido al del sueño sobrevoló la estancia. Jung cogió al escarabajo en sus manos, se lo dio a suspaciente y dijo “aquí está tu escarabajo”.

El shock del reconocimiento en el momento sincronístico en el que la paciente de Jung hablaba del sueño de la noche anterior estaba siendo literal y simbólicamente representado en el día. Y eso perforó su resistencia y golpeó todo su sistema defensivo. En el momento de la transmisión sincronística, un cambio fundamental en la percepción tuvo lugar dentro de ella y la transformó por dentro haciéndola receptiva a nuevas vías. A partir de ahí, Jung comentó: El tratamiento puede continuar ahora con buenos resultados”.

No hay una causa convencional y lineal entre el sueño de la paciente y el golpe del escarabajo en la ventana al día siguiente. Pero si una clara y significativa conexión entre los dos hecho correlacionados y no basados en la causalidad lineal. Adicionalmente la paciente, un agente activo y egoico en el espacio y el tiempo, no causó ni creó la sincronicidad que fue de hecho acausal y ocurrió por sí misma. Sin embargo, el escarabajo golpeando la ventana en ese momento si estaba íntimamente relacionado con ella.

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En palabras de Jung, “La sincronicidad no es más desconcertante o misteriosa que la discontinuidad en la física. Es solo la creencia incrustada en el poder soberano de la causalidad lo que crea las diferencias intelectuales y hace que sea impensable que los acontecimientos acausales existan o puedan alguna vez existir. Pero si existen, entonces debemos considerarlas como actos creativos, en los que los patrones de creación continua existen desde la eternidad, y se repiten esporádicamente y no son derivables de ningún antecedente conocido». Esta cita de Jung fue un interesante pie de página que sigue con ”la creación continua debe de ser contemplada no solo como una sucesión continua de creación pero también como la presencia eterna del único acto creativo.»

Las sincronicidades son cristalizaciones en tiempo lineal de un proceso no lineal, acausal, y atemporal; ventanas dentro de la esfera fuera del espacio y tiempo; un mundo en el cual nosotros somos partícipes activos dentro del «único acto creativo.» Las sincronicidades son intemporales y temporales, lo que es lo mismo que decir que tienen una naturaleza doble en relación al tiempo. Las sincronicidades pueden ser experiencias sumamente religiosas y espirituales, expandiendo nuestro sentido de quien nos imaginamos que somos y transformando nuestra íntima naturaleza con nosotros mismos.

Las sincronicidades son expresiones de una naturaleza onírica de la realidad –que como con el paciente de Jung-, nuestros sueños se manifiestan en el día pero también se manifiestan al igual que en nuestros sueños durante la noche, en nuestros procesos internos que se moldean a través de los acontecimientos exteriores. En un sueño de noche, el aparente paisaje exterior está sincronísticamente reflejando la psiquis interna del que sueña puesto que el sueño no está separado del mundo interior y no es más que la psiquis aparentemente externalizada. Hay una correspondencia instantánea entre el mundo exterior y el mundo interior no porque sean dos dimensiones que se comunican más rápido que la velocidad de la luz sino porque son inseparablemente una unidad sin costuras, unificada en un Todo continuo.

Siendo manifestaciones sin mediación de una naturaleza onírica de la realidad, podemos interpretar las sincronicidades como interpretaríamos un sueño. Hablando mitológicamente, un escarabajo es un arquetipo que representa, como en el antiguo Egipto, la muerte/renacimiento y la transformación. El oro representa el bien de mayor valor. La ofrenda de un escarabajo tanto en sus sueños como en la realidad del día representa una forma de atestación sincronística por el arquetipo destacando su presencia en el escenario. La sincronicidad fue una expresión por la cual y a través de la cual el paciente de Jung interpretó personalmente el proceso arquetipal de su conciencia renovada. La sincronicidad perforó el sello en la excitabilidad del arquetipo, revelándole y haciéndole partícipe en la realidad fuera del tiempo, del mítico drama de la muerte y resurrección. Catapultándola fuera del encuadre limitado de su referencia mental, el momento sincronístico le ayudó a desenterrar sus partes profundas así como a reconectarse al universo en el que vivía.

Las sincronicidades son ambas, el vehículo a través del cual y la expresión del hecho de que estamos despertando a la naturaleza onírica del universo, siendo literalmente despertadores de nuestra conciencia, las sincronicidades son emanaciones de una parte nuestra que se despierta proyectada en el tiempo.

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Lo que yo llamo “el fantaseador y dormido Sí Mismo” es la parte nuestra que es el soñador durante la noche y el día. Siendo “No locales” o lo que es lo mismo no sujetos a las leyes del espacio y tiempo y además multidimensionales, el Sí Mismo profundo y fantaseador puede simultáneamente expresarse a través de las experiencias internas como la inspiración y los sueños así como en los acontecimientos atractivos en el aparentemente mundo exterior para coagularse en su forma corporal.

El profundo y fantaseador Si Mismo, fue simultáneamente el soñador del escarabajo dorado en el sueño del paciente y la inspiración que llevó al paciente a relatar el sueño en su terapia con Jung, la fuente del escarabajo que estaba golpeando la ventana al mismo tiempo, el impulso que animó a Jung a abrir la ventana, a coger el escarabajo y ofrecérselo a su paciente, a decir lo que le dijo y así como a experimentar el acontecimiento revelatorio interno que transformó al paciente. Siendo multifacético y multicanalizador, el Sí Mismo no local arregla todas estas dimensiones envueltas dentro del campo de una experiencia gestalt y singular psico-física en el que la unidad del espíritu y la materia se hacen visibles.

Interesantemente, la sincronicidad de Jung y su paciente fue una experiencia en la cual Jung jugó una parte active y participatoria. En el momento que la sincronicidad estaba interrumpiendo en la escena, Jung se encontró soñándose por su paciente actuando y jugando un papel en su sueño. En el momento de la sincroncidad Jung pasó de jugar un papel pasivo de oyente a interrumpir en la escena de la mente de su paciente. No siendo testigo únicamente de la sincronicidad de su paciente, se encontró espontáneamente interactuando con ella y jugando con su papel diciendo las líneas perfectas como si hubieran sido enviadas por un canal central. Ofreciéndole la joya preciosa del escarabajo dorado simbolizando la muerte y resurrección, Jung espontáneamente se encontró siendo un instrumento abierto al universo sincronístico para manifestarse a través de él la forma materializada y la propia expresión de nuestro mundo.

Jung y su paciente estuvieron recíprocamente colaborando en crear compartiendo juntos el acontecimiento sincronístico. Fueron “cuánticamente entrelazados” interdependiente e inseparablemente mezclados en la co-creación de sus propias sincronicidades. La sincronicidad no fue manipulada por la paciente, pues no solamente le perteneció a ella. Jung estaba teniendo por su lado su propia vivencia con la sincronicidad. A pesar de que la sincronicidad fue un reflejo del paisaje de su paciente, fue simultáneamente un reflejo sincronístico de un proceso más profundo que estaba teniendo lugar dentro de Jung también. Para Jung, oír el sueño de un paciente sobre un escarabajo dorado y tener un escarabajo dorado volando sobre su consulta fue una externalización, un reflejo sincronístico de un proceso arquetipal de muerte y renacimiento ocurriendo dentro de él. Merece la pena saber que un acontecimiento sincronístico puede ser mutuamente compartido por más de una persona de manera singular y similar.

CONTINUARÁ

FOTO 1: Anastasia

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El Poblado Interior y los Complejos Según Jung https://medicinacuantica.global/?p=962 https://medicinacuantica.global/?p=962#comments Mon, 14 Dec 2009 19:05:44 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=962
Foto: Neighbors by Jessica Joy Fotography

La consciencia del yo-la superficie de la psique- está sujeta a perturbaciones y reacciones emocionales provocadas por las colisiones que ocurren entre el individuo y el ambiente externo. Jung consideraba que estas colisiones entre la psique y el mundo externo tienen una función positiva. El yo va creciendo a través de todas esas interacciones vigorosas con el mundo. Los peligros, atracciones, incomodidades, amenazas y frustraciones provenientes de otras personas o de diversos factores ambientales estimulan cierto grado de energía enfocada a la consciencia movilizando al yo para que pueda lidiar con esos impactos.  Somos criaturas gobernadas por emociones e imágenes y a la vez somos seres racionales, adaptados a nuestro ambiente. Soñamos tanto como reflexionamos y probablemente sentimos mucho más de lo que pensamos.

ALCANZAR EL INCONSCIENTE

Nota de autor de blog: nos dicen los científicos y psicólogos que la parte consciente del ser humano registra 2,000 bits de información cada segundo o el 0,0000005% del total que registra el cerebro. El resto lo percibe y almacena la parte inconsciente. Por tanto, necesitamos saber mucho más de lo que hay ahí. Por eso los místicos budistas afirman que todas las respuestas están dentro de uno mismo; buscamos fuera lo que no somos capces de ver dentro. De ahí la importancia del siguiente capitulo de Jung:

“Imaginen por un instante que la psique es un objeto tridimensional como el Sistema Solar. La consciencia del yo es la Tierra, el lugar donde vivimos por lo menos durante las horas en que estamos despiertos. El espacio que rodea la Tierra está lleno de satélites, meteoritos, unos grandes y otros pequeños. Ese espacio es lo que Jung llamó el inconsciente y los primeros objetos con que nos encontramos al aventurarnos por este espacio son los que él denominó complejos –mas tarde llamados el inconsciente individual-. Como psiquiatra comenzó a trazar el mapa de esta área de la psique antes de dedicarse a observar de cerca el complejo del yo o la naturaleza de la consciencia. Emprendió esta exploración inicial mediante el uso de una herramienta científica muy respetada a comienzos del siglo XX,: el Experimento de la Asociación de Palabras. La pregunta que se formulaba era cómo penetrar en la mente salvando las barreras de la conciencia. ¿Cómo lograr llegar más a fondo en el mundo subjetivo y estudiar sus estructuras y su funcionamiento? Para lidiar con ese problema Jung y un equipo de colegas de psiquiatría prepararon una serie de experimentos con sujetos humanos para tratar de ver si, al bombardear la psique con estímulos verbales y observar la respuesta en la conciencia –las huellas, por decirlo así, de sutiles reacciones emocionales-, podían encontrar pruebas de la existencia de estructuras subyacentes. Se basó en cuatrocientas palabras estímulo neutras, palabras comunes y cotidianas como “mesa”, “cabeza”, “tinta”, “aguja”, “pan”, y “lámpara”. Distribuidas entre estas palabras se encontraban palabras mas provocativas como “guerra”, “golpear”, y “acariciar”. El número de palabras se redujo posteriormente a cien. Estas palabras estímulo, leídas una por una a un sujeto previamente instruido para que respondiera con la primera palabra que le viniera a la mente, daban lugar a una amplia variedad de reacciones. La pregunta interesante para Jung era: ¿Qué estaba sucediendo en la psique del sujeto de la prueba cuando se emite la palabra estímulo? El tiempo de respuesta era un factor importante y tras su investigación consideró que estas respuestas eran indicadores de complejos: señales de ansiedad y evidencia de reacciones defensivas ante algún conflicto inconsciente. ¿Qué podían indicarle de la naturaleza del inconsciente?

LOS COMPLEJOS

Las asociaciones existen, pensó Jung, no tanto entre las palabras estímulo y las respuestas, como entre las palabras estímulo y ciertos contenidos ocultos, inconscientes. Algunas palabras estímulo activan contenidos inconscientes que a su vez son asociados a otros contenidos a otros contenidos. Al ser estimulada esta red de material asociado –compuesta de recuerdos, fantasías, imágenes y pensamientos reprimidos, provoca una perturbación en la conciencia. Las señales de estas perturbaciones son los indicadores de la presencia de los complejos. Jung señala que la situación experimental por sí misma conduce a la constelación de complejos, es decir, un campo psíquico que estimula los complejos. El término “constelación”, que aparece con frecuencia en los escritos de Jung, se refiere a la creación de un elemento cargado psicológicamente. “Este término simplemente expresa el hecho de que la situación externa precipita un proceso psíquico en el cual ciertos contenidos se agrupan y se preparan para la acción. Cuando decimos que una persona está “constelada” queremos decir que una persona h adoptado una posición desde la cual es de esperarse que reaccione de manera determinada. Las reacciones a una complejo son bastante predecibles una vez que se connocen los complejos específicos de un individuo. Coloquialmente hablando hacemos referencia a las áreas de la psique que están cargadas por una complejo como “teclas”, como cuando alguien dice: “¡Ella sabe darme en la tecla apropiada!” Cuadn uno toca esa teca, se obtiene una reacción emocional.

Cuando se constela un complejo, existe la amenaza de una pérdida de control de las propias emociones y en cierta medida de la propia conducta. Uno reacciona irracionalmente y a menudo se arrepiente de ello después. Para aquello que ven las cosas psicológicamente, es deprimente saber que uno ha pasado por eso muchas veces, que ha reaccionado de la misma manera en muchas ocasiones y que sin embargo, nada le garantiza que no va a repetirlo una vez más. Cuando ocurre la constelación de un complejo es como si estuviera poseído por un demonio, por una fuerza que supera so propia voluntad. Esto provoca una sensación de desamparo. Aún cuando uno se observa a sí mismo transformarse en víctima insensata de una compulsión interna que obliga a decir o hacer aquello que se sabe sería preferible no decir o no hacer, el guión se desarrolla según lo previsto, y se pronuncian las palabras, se efectúan los actos. Una fuerza intrapsíquica ha sido convocada por una situación que provoca la constelación.

Los arquetipos de estas constelaciones “son determinados complejos que poseen su propia energía”. Al decir energía nos estamos refiriendo a la cantidad precisa de potencial para la acción y al sentimiento que está adherido al núcleo del complejo, como si este fuera un imán. Los complejos poseen energía y manifiestan una suerte de “rotación” electrónica, algo parecido a los electrones que rodean el núcleo del átomo. Cuando una situación o un acontecimiento estimula un complejo, éste provoca un estallido de energía que irrumpe en la consciencia. Su energía penetra la barrera de la conciencia del yo y lo inunda, haciendo que gire en la misma dirección y descargando así parte de la energía emocional que ha sido liberada por esta colisión. Al ocurrir esto el yo deja de estar en pleno control de la conciencia o inclusive del cuerpo. La persona esta sujeta a descargas energéticas que no están bajo el control del yo. Lo que el yo puede hacer, si es lo suficientemente fuerte, es contener parte de la energía de complejo en sí mismo minimizando así la explosión emocional y física. En cierta medida, ninguno de nosotros es totalmente responsable de lo que dice y hace cuando cae en las garras de un complejo. No hace falta decir que esto no constituye un argumento de defensa ante un tribunal de justicia. A veces la sociedad humana exige normas de un nivel superior al que permite la psyque. Tanto la complejidad como el concepto de complejo son elementos fundamentales de la visión que tuvo Jung de la psique. Está constituida por muchos centros, cada uno con su propia energía asó como cierta conciencia y propósitos propios.

En esta manera de concebir la personalidad, el yo es un complejo entre muchos. Cada uno tiene su propio quantum específico de energía. En posteriores entradas sobre la teoría de Jung seguiremos tratando los distintos niveles del inconsciente”.

La pregunta es ¿ayuda el Quantum SCIO a desvelar algunos complejos arraigados en el inconsciente?  Pues sí siempre y cuando el paciente de información coherente.  Hay varias pantallas que nos ofrecen el mapa emocional del inconsciente en el momento de hacer el test.

Este mapa nos informa del estado de equilibrio de las emociones del paciente alojadas en su inconsciente. Cuanto mas se alejen los valores de 100, por encima o por abajo, mayor es el riesgo de que el individuo produzca episodios constacionales de las emociones que componen sus complejos.

FUENTE: Extraído del libro El Mapa del Alma Según Jung de Murray Stein



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