Realidad – MEDICINA CUANTICA https://medicinacuantica.global Wed, 03 Oct 2012 19:39:25 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1.3 La Realidad como la Esencia Base https://medicinacuantica.global/?p=4690 Wed, 03 Oct 2012 19:39:25 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=4690 1342515435_extras_fotos_24h_0

«Las cosas no son como parecen, son como somos nosotros» es una frase del Talmud y viene al pelo para presentar la serie de artículos que iniciamos hoy sobre la interpretación actual de la realidad. La revista New Scientist publica en su última edición una colección de ensayos que se enfocan en explicar la naturaleza de la realidad bajo nuevos destellos, considerando los avances en física. Desde que el tiempo es tal, nos hemos compartimentado en dos tipos fundamentales de personalidad: las “realistas” que se centran en el mundo – -que ven- y las idealistas que parecen morar en las nubes. Pero, de nuevo, las cosas no parecen ser tan sencillas, y se han publicado multitud de artículos en el bloc porque hay pocas cosas que fascinen tanto como descifrar eso que llamamos REALIDAD. 

Comenzamos con Jan Westerhoff, filósofo de la Universidad de Durham y de la University of London’s School of Oriental and African Studies, y autor de “La Realidad; Una Breve Introducción” (Oxford University Press, 2011)

“Incluso el tratar de definir lo que queremos decir por “realidad” está cargado de dificultad.

¿Qué queremos de hecho decir por realidad? Una respuesta directa es que significa todo lo que se percibe con nuestros cinco sentidos –todo lo que podemos ver, oler, tocar y demás-. Pero sin embargo esta respuesta ignora las problemáticas entidades llamadas electrones, la recesión y el número 5, que no pueden ser sentidos pero que son muy reales. También ignora las extremidades fantasma y los olores ilusorios. Ambos pueden parecer vividamente reales pero nos gustaría decir que no son parte de la realidad.

Podríamos ajustar la definición igualando la realidad con lo que le parece a un número suficientemente grande de personas, de tal forma que dejamos aparte las alucinaciones subjetivas. Desgraciadamente también hay alucinaciones que experimentan grandes grupos como el engaño con el Síndrome de Koro, relacionado principalmente con el sureste de Asia donde la persona cree que sus genitales se retraen y desaparecen. Pero porque suficiente gente crea en algo no lo hace real.

Otra marca posible de la realidad en la que enfocarse es en la resistencia que despierta: como dijo el escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, la realidad es aquello que aunque pares de creer en ello, no desaparece. Las cosas que inventamos generan deseos y antojos, pero la realidad es terca. Simplemente porque crea que hay un donut de mermelada en frente mía, no significa desde luego que sea así. Pero nuevamente, esta definición es problemática. Las cosas que no queremos considerar reales también son tercas, tal como sabe el que ha tenido pesadillas. Y algunas cosas como el mercado financiero no están cubiertas en esta definición porque si todos dejaran de creer en ello, cesaría de existir.

Hay dos definiciones de la realidad que son mucho mejores. La primera iguala la realidad a un mundo sin nosotros, un mundo alejado de los deseos e intenciones humanas. Bajo esta definición, muchas cosas que usualmente reconocemos como reales, -idioma, guerras, las crisis financieras-, no son tal cual las tenemos. Y aún así son mucho más sólidas porque remueven la subjetividad humana del asunto.

La segunda iguala la realidad con las cosas más fundamentales de las que todo depende. En el mundo material, las moléculas dependen de sus átomos constituidos, los átomos de los electrones y núcleo que a su vez depende de los protones y neutrones y sucesivamente. En esta jerarquía, cada nivel depende del nivel anterior, y así podemos definir la realidad como aquellas entidades que permanecen en la base de la cadena de dependencia y por tanto no dependen de nada más.

Esta definición es todavía más restrictiva que la del “mundo sin nosotros” ya que las cosas como el Monte Everest no formaría parte de la realidad; la realidad está confinada a la base desconocida de la que el mundo entero depende. Por tanto, cuando investigamos si algo es real o no, estos dos últimas definiciones son las que debemos de tener en mente.»

Si pero a la hora de la verdad estamos lejísimos de entender el mundo y funcionar bajo la premisa de definición aportada por Mr. Westerhoff.  Posiblemente su razonamiento sea válido pero cuesta acordarnos que todo aquello que vemos is IRREAL pues bajo esta definición quizá solo tendría un caracter real unicamente la esencia última de las cosas… Necesitamos más luz.  Mañana seguimos.

FUENTE:

New Scientist

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Neo Despierta -Parte I- https://medicinacuantica.global/?p=4056 Sun, 22 Jan 2012 21:40:14 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=4056 aj9o422uegf9yj763

Más de una década nos separa desde la aparición de la película Matrix, revolucionando a la mayoría de la población que cae inmersa en la línea divisoria entre lo real y la paranoia propia de la ciencia-ficción. Interesada hasta la médula en intentar entender la naturaleza de la realidad, se han publicado multitud de artículos en este blog que definen la realidad sobre todo desde el punto de vista cuántico. Y la realidad definida por expertos dentro del maintream dista mucho de la forma tradicional –la percepción sensorial- de comprender la naturaleza de las cosas. Este nuevo bloque tiene por objeto acercarnos a la realidad que plantea la película MATRIX y comenzamos el ciclo con Rob Ager, critico británico de cine que se ha convertido en una especie de guru en internet a través de su web, Collative Learning. Rob presenta un ensayo que pretende volcar al espectador hacia la reflexión entre la similitud de Matrix y el desarrollo de los acontecimientos mundiales de nuestra sociedad.

“Matrix ha logrado un estatus cultural masivo por sus revolucionarios efectos especiales. Pero más importante aún, los elementos de la historia, igualmente originales, tocaron una fibra intelectual y emocional que todavía perdura. El mensaje no solo no se ha desvanecido, sino que está siendo constantemente reforzado de modo que el filme está adquiriendo nuevos seguidores a medida que pasa el tiempo. Esto se debe a que los paisajes tecnológicos, políticos y sociales de nuestro mundo, de modo sorprendente cada vez se parecen más a la paranoia e irrealidad del mundo representado en Matrix. Esto no quiere decir que la gente crea que su realidad sensorial sea una simulación informática. Los paralelismos son de una naturaleza más espiritual. La frase más citada de Matrix es la simplificación de Morfeo acerca de la que Matrix es, como se lo cuenta a Neo al principio del filme: “Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad”. La razón de que esta frase sea citada tan a menudo es porque desde que Matrix fue estrenada una inexorable cortina de noticias confusas ha sido también emitida, acerca de la llamada “guerra contra el terror”, para ser recientemente seguida del nuevo y alarmante calentamiento global.

PARALELISMOS ENTRE MATRIX Y LA SOCIEDAD ACTUAL

La gente sabe instintivamente que actualmente algo está seriamente mal en nuestro mundo. Un gran miedo se desató en la forma de las atrocidades de los ataques del 11-S en 2001, el cual a lo largo de los años, también se ha transformado en miedo a un estado policial emergente y a una tendencia en aumento hacia los comportamientos militantes bárbaros, como se ha visto en los informes de Guantánamo. Mientras tanto, nuestros líderes se contradicen al permitir que millones de inmigrantes entren en los países occidentales en un momento en el que esperaríamos que limitaran la inmigración como medida protectora frente al terrorismo. Y también están las informaciones sospechosas utilizadas para iniciar la invasión de Irak. Estos son solo unos de los pocos cambios en el mundo que están haciendo que millones de personas hagan preguntas acerca de en qué civilización vivimos y cuáles son los planes de nuestros líderes. Aquí es donde Matrix alcanza a tocar la fibra espiritual y emocional.

Igual que el personaje principal, Neo, los ciudadanos del Siglo XXI saben en el fondo que se están contando mentiras a gran escala, manipulando no sólo a los individuos, sino a naciones enteras. NO sabemos qué noticias creernos o en que lideres confiar. En Matrix, una de las primeras señales de que algo no va bien ocurre mientras Neo está durmiendo. Justo antes de recibir su llamada de atención a través de Internet, vemos artículos en su pantalla de ordenador, que etiquetan al personaje de Morfeo como el terrorista más buscado del mundo. Inmediatamente, en este momento, Matrix se anticipa a una tendencia que emergería dos años después. Los ataques del 11-S y los del ántrax, en EEUU provocaron una desmesurada guerra contra el terror, en la que ciertos políticos aprovecharon la oportunidad para crear un sistema de etiquetado blanco-negro para silenciar a sus críticos. Esto queda ejemplificado en las declaraciones de George W. Bush: “O estáis con nosotros o con los terroristas”. matrix4fanart-440x440 O Incluso el término mediático “célula durmiente” tiene un marcado paralelismo en Matriz. Morfeo habla con frecuencia sobre la mayoría de la población que está dormida y no está aún lista para despertar. Una vez despiertan se convierten en enemigos de Matrix y son perseguidos por la policía, fuerzas especiales y agentes con público ciego y obediente también a disposición de los opresores. Los paralelismos entre Matrix y la “guerra contra el terror” son en efecto muy extraños.

Otro paralelismo conceptual entre Matrix y el mundo de sus espectadores es la creciente dependencia sobre la tecnología informática compleja. Toda la realidad de Matrix es básicamente una metáfora del ciberespacio. Internet se ha colado con fuerza en cada una de las facetas de nuestras vidas hasta el punto en que algunas personas pasan más tiempo conectados a internet que en el mundo real. Los psicólogos incluso han diagnosticado un nuevo síndrome llamado trastorno de adicción a Internet. Y aunque no pasemos tiempo directamente en Internet, a menudo estamos conectados a otros sistemas electrónicos: teléfonos móviles, juegos de ordenador y la lista va diariamente en aumento. Incluso recientemente se ha creado aparatos para juegos de ordenador que son controlados únicamente por ondas cerebrales.

Esta creciente fusión entre las personas y la tecnología ha derivado en un aumento de la tecno paranoia. La amenaza de que los ciudadanos queden atrapados en una compleja red digital de realidad falsa y vigilancia invasiva es representada en su forma más paranoica y extrema en Matrix. Recientemente el Informe de Tendencias Estratégicas Globales del ministro británico de Defensa propuso que en los próximos 30 años la gente que pase periodos largos de tiempos desconectados de los sistemas de comunicación electrónicos serán vistos con recelo. En él, incluso se insinuaba el uso, en un futuro de implantes cerebrales. A pesar de ser un documento oficial, esto no solo suena como una demente teoría conspirativa sino que tiene sus paralelismos, nuevamente, en la película Matrix. A Neo se le implanta un aparato de localización durante el surrealista interrogatorio con el agente Smith, para que luego sea removido al unirse a la revolución en contra de la raza de las máquinas. Los aspectos surrealistas de su interrogatorio incluso sugieren una referencia al uso de las drogas en las interrogaciones. Una de las principales preocupaciones de las autoridades modernas es el subgrupo social de los hackers. En realidad estas personas, una vez detectadas, son contratadas por los gobiernos en lugar de ser procesadas. Y por tanto en Matrix, el mismo Neo es un hacker al que el agente Smith intenta y fracasa en reclutar.

Los paralelismos siguen y siguen. Las sesiones de entrenamiento de Neo para combatir el sistema de Matrix incluyen habilidades y conocimientos que son vertidos directamente a su cerebro. Esto tiene su paralelismo en la habilidad sin precedentes del individuo moderno para descargar y asimilar información sobre casi cualquier tema a través de Internet, lo cual está siendo utilizado a escala masiva por ciudadanos ordinarios para auto instruirse y luchar por causas sociales poco conocidas. El propio Neo es despertado por mensajes que recibe a través de Internet.

Por tanto, ¿Qué diablos intentan decir los Hermanos Wachowski con esta película-bola-de-cristal?

Su película más reciente, V de Vendetta, ofrece indicaciones acerca de su marco de motivaciones. En ella se representa un futuro estado policial y fascista y en su campaña de marketing incluso eslóganes como “Libertad para siempre” y “La gente no debería temer a sus gobiernos; los gobiernos deberían temer a sus pueblos”. En Matrix, los Wachowski hicieron referencias menos atrevidas al estado policial, pero aún así muy descaradas. La habitación 101, el numero del apartamento de Neo, esta sacada directamente del libro de George Orwell, 1984. Es la cámara de tortura donde al personaje principal de la novela se le lava el cerebro hasta la sumisión. Neo recita la referencia al estado policial mientras es interrogado. “Me has decepcionado”, “No me asustan con su imitación de la Gestapo. Se mis derechos”.

Los paralelismos entre el siglo XXI en el que actualmente vivimos y la película Matrix de 1999 incurren en la filosófico y lo emocional. A medida que el público vuelve la cara a los medios de masas y empieza a realizar su propia investigación mediante Internet, la montaña de mentiras corporativas que está siendo descubierta es tan compleja e impactante que mucha gente se refugia en cualquier fantasía hedonista o de escape que está disponible. Morfeo describe esto con mucha claridad: “Tienes que entender que la mayoría de ellos no están preparados para ser desactivados y muchos están tan habituados, dependen tanto del sistema, que lucharán para protegerlo. ¿Estabas escuchándome, Neo?”.

Aquellos que son despertados en Matrix descubren que sus anteriores conexiones a una realidad ilusoria puede ser una bendición o una maldición. Las conexiones inactivas pueden utilizarse para volver a acceder al sistema y transformarlo desde dentro o pueden ser utilizadas para volver otra vez a dormir y vivir la vida en un estado de negación, incluso si esto implica traicionar a otros que han despertado. En Matrix y en realidad, prometer ilusiones maravillosas es una forma de soborno que evita la rebelión. En términos psicológicos, estos procesos son no solo comparables a un despertar social y espiritual sino también al deseo subconsciente de un adulto de volver a la seguridad del vientre. El impacto de Neo de despertarse y ver el horror del sistema de esclavización es comparable visualmente al trauma del nacimiento. Mira alrededor y ve que está rodeado de gente que todavía está dormida. El sistema descubre que ha despertado, desconecta sus sistemas de apoyo vital y lo abandona para que se ahogue. Esto es análogo al abandono al que una persona puede verse sometida cuando descubre una red de mentiras alimentada por sus jefes o su gobierno.

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La gente que ha liberado sus mentes del materialismo del mundo moderno entienden perfectamente lo que Morfeo dice en su discurso de las píldoras azul y roja: “Matrix está por todas partes. Puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión. “ “Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas los impuestos. “ “Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad”. “Que eres un esclavo, Neo. Naciste en una prisión que no puedes saborear, ni oler, ni tocar.” “Una prisión para tu mente.” “Desgraciadamente a nadie se lo puede decir lo que es Matrix.“ “Has de verla con tus propios ojos.” La descripción que Morfeo hace de Matrix encaja perfectamente con una descripción del imperio del marketing y propaganda que lava el cerebro de miles de millones de personas en la actualidad. Para nosotros el despertar espiritual despliega un mundo completo y nuevo de posibilidades personales. Para Neo, este paradigma es representado como un cambio físico en los dominios de la naturaleza, pero se trata simplemente de una metáfora visceral de lo que nosotros, la audiencia, podemos crecer y alcanzar mentalmente una vez nos convirtamos en librepensadores y creamos en nosotros mismos. La película Matrix es una llamada al despertar espiritual. Te anima a observar con mayor agudeza, a hacer preguntas y sobre todo a prestar atención a tus instintos.

SIMBOLISMO DE MATRIX

Neo está rodeado de simbolismo. El libro Simulacra and Simulation, en el cual esconde información sensible, es un libro de filosofía, que explora como los símbolos y los temas conceptuales son usados por los medios de las masas y como están conduciendo al público a una distorsión de la realidad. La espuma del jabón en la ventana de su jefe es una referencia a los ríos de datos que forman Matrix. Las referencias a Alicia en el País de las Maravillas están por doquier, sobre todo cuando Neo observa los niños con poderes psíquicos en su visita al Oráculo. Una repetición extraña en la película es la del número 9-18. Neo es despertado, al principio del film, por su reloj a las 9:18. Y la fecha impresa en el rastreo de teléfonos al final de la película también lleva la fecha 9-18-99 [18/9/99]. A uno de los hermanos Wachowski se le preguntó acerca de esto en una entrevista y dijo que era simplemente la fecha del cumpleaños de su mujer pero no estoy convencido de esto. Creo que intentaban decir algo más.

Las llamadas al despertar espiritual también se encuentran por todas partes en nuestro mundo, pero como en Matrix, sólo son reconocidas y aceptadas si somos suficientemente curiosos para buscarlas. La mayoría de nosotros hemos pasado nuestras vidas tragándonos la pastilla azul del materialismo, porque tememos el dolor de la píldora roja espiritual. Igual que la experiencia de Neo con el deja-vú, cualquier cosa que entre en conflicto con la industrialización de los medios idiotizadores, es desechado como mera coincidencia. Una vez liberamos nuestras mentes, podemos recurrir a filosofías desatendidas tales como la acupuntura o las artes marciales, igual que Neo. Neo-Bullet-Stop El materialismo puede entonces ser descartado como una herramienta de auto esclavización. Y debemos aprender a disfrazar nuestra nueva consciencia espiritual, de modo que nuestras mentes sean impenetrables a las mentes cínicas de personas que intentarán destruir esa libertad psicológica.

Las gafas de sol que llevan los héroes de la película, por tanto, no son solo una cuestión estética. Las señales y símbolos de la película se introducen incluso en lo religioso y lo antiguo. Los personajes constantemente debaten acerca de conceptos como el destino y las profecías. El término Gran Arquitecto significa Dios en muchas religiones, de igual modo que Matrix es diseñada por un arquitecto. Morfeo, en la mitología griega, es uno de los hijos de Hypnos, el Dios de los sueños. Neo significa hombre nuevo en griego, y Thomas A. Anderson puede ser descompuesto religiosamente, siendo Thomas una referencia al evangelio Gnóstico de Tomás, el cual recoge los 114 dichos de Jesús, mientras que el nombre de Anderson significa hijo del hombre.

El nombre Trinity [Trinidad] es la doctrina de que Dios comprende tres seres: el Hijo, el Padre y el Espíritu Santo, y es visto por algunos críticos como una representación de los tres personajes principales de Matrix. El nombre Smith no es religioso y significa golpear. Como sabemos el agente Smith es simplemente una herramienta de opresión usado para golpear a los despiertos. Los nombre de los otros aliados de Neo parecen confirmar la metáfora del film sobre la interacción en el ciberespacio: Ratón, Link [enlace] e Interruptor, mientras que los dos personajes nacidos fuera de la Matrix se llaman Tanque y Dozer. Su musculatura da credibilidad a sus nombres, y en comparación, muestra como Matrix debilita a sus huéspedes. El nombre Cypher [cifra ] significa codificar o esconder información. Es el Judas de la película y representa el aviso de que los despiertos deben de descifrar la presencia de los enemigos enmascarados. Las metáforas y paralelismos filosóficos multicapa de Matrix, fundidos con las intuiciones tecnológicas, muestran una profundidad insólita en películas de acción taquillera.

Matrix ha captado la atención en una generación entera a través de trucos tradicionales del marketing como la violencia o los efectos especiales pero sus creadores parecen saber perfectamente que mientras el mundo real estalla en violencia y tecno paranoia los espectadores empezarán a reconocer estos paralelismos en el universo Matrix. Esto efectivamente proporciona a la saga Matrix una segunda vida o una segunda venida, si queréis en la que los espectadores superan sus intereses hedonistas y redescubren el filme como un culto a la liberación de sus mentes en el mundo real».

CRITICA DE ROB AGER: PARTE 1

CRITICA DE ROB AGER: PARTE 2

PREGUNTAS AL AIRE

Tras una pequeña muestra, a continuación, de expertos pertenecientes al más estricto mainstrean científico, no puedo remediar preguntarme sobre la fiabilidad de la realidad:

1. Lisa Randall, una de las estrellas más brillantes de la nueva generación de científicos, profesora titular de física teórica en la Universidad de Harvard:  «A veces tengo la impresión de que lo que estoy viendo es sólo una pequeña fracción de lo que hay en realidad». «La idea de que existen dimensiones extra proviene de la teoría de cuerdas, según la cual las partículas fundamentales son oscilaciones de pequeñas hebras de energía vibrantes.» El cosmos tiene dimensiones extras». «Las dimensiones extra van más allá de las tres que experimentamos cada día. Se planteó tal posibilidad hace casi un siglo, y trabajos de los últimos años nos lo confirman. Son aquellos que buscan unificar todas las fuerzas de la física, la teoría de cuerdas, las branas o otros planos de la realidad, otras dimensiones».

2. Kia Nobre, Catedrática en el Departamento de Neurociencia Cognitiva en New College Oxford y Directora del Centro de Oxford para la Actividad del Cerebro Humano (OHBA) perteneciente al Departamento de Psiquiatría. “No cabe duda de que la realidad es distinta a como la vemos” o “En general, como mucho, vemos dos cosas en un momento dado. Lo que sucede es que tenemos la sensación de verlo todo porque todas esas cosas son posibilidades, pero no están realmente codificadas.” O “diría que existe un mundo ahí fuera pero no creo que pueda probártelo”.

3. Vlatko Vedral, Catedrático de la Universidad de Oxford “Las unidades de información son lo que crea la realidad, no la materia ni la energía.” «Procesar información no es algo exclusivo de cerebros y ordenadores: vivimos en una gran computadora llamada universo que almacena bits a todas las escalas.»

4. Aaron O´Connell, físico cuántico de la Universidad de California: “¿Cómo manejaría tu conciencia tener el cuerpo deslocalizado en el espacio? Oímos todo el tiempo que en la Mecánica Cuántica, todo está interconectado pero eso no es cierto. Es más profundo que eso. Es que esas conexiones, tus conexiones a todas las cosas que te rodean, LITERALMENTE DEFINEN QUIEN ERES TÚ. Y esa es la profunda rareza de la Mecánica Cuántica”.

5. Candace Pert, prestigiosa neurobióloga y farmacéutica, del National Institute of Health, Georgetown University:  «Somos seres electromagnéticos». “No somos simples pedazos de carne. Estamos vibrando como un tenedor bailante, y mandamos vibraciones a la gente todo el tiempo. Emitimos y recibimos. Entonces las emociones orquestan las interacciones entre nuestros órganos y sistemas para controlar eso.” «Es como si estuviésemos diseñados para hacer elecciones alrededor del placer. La parte más evolucionada e inteligente de nuestro cerebro está empapada de receptores que nos hacen utilizar el placer como criterio en las decisiones.» «La vibración de las endorfinas es realmente el gozo de la unión divina.”

ENTONCES, ¿QUÉ ES LA REALIDAD?

FUENTE:

Web de Rob Ager: Collative Learning

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Desplumando al Cerebro https://medicinacuantica.global/?p=3195 Thu, 24 Mar 2011 21:20:41 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=3195

Es dificil encontrar artículos divulgativos de física cuántica que ofrezcan enfoques nuevos y rehuyan de girar una y otra vez sobre los mismos aspectos. El siguiente artículo ofrece una visión justa de las dos grandes disciplinas físicas, clásica – cuántica, en la pretensión de definir la realidad. Incita al lector a recapitular sobre cuestiones que, pese a la densidad de la materia, están suficientemente bien expuestas como para tomar partido y juzgar desde su racionalidad. Esto es una proeza en la física cuántica. Al fin y al cabo lo que estamos haciendo al definir la realidad es una imposibilidad porque pasa inexorablemente por traspasar al cerebro hasta dar con la «materia» que lo configura. Es el cerebro el órgano que procesa los estímulos que finalmente configuran la realidad. Y así nos ponemos en un aprieto. Semejante hazaña desde el punto de vista humano inevitablemente desencarrila en lo hipotético. No podemos ir más allá de la máquina que utilizamos para procesar, analizar y comprender. La física cuántica rebasa al propio cerebro porque lo compone. En nuestro afán de superar nuestras barreras arquitectónicas nos encontramos con la mas pura indeterminación, abstracción y magia, términos ampliamente utilizados para definir la cuántica. Pero, tiene sentido que utilicemos estos adjetivos, es decir que no lleguemos a entender a la materia primordial que nos hace. Lo demás sería menospreciarnos.

«Cuando miramos un árbol, decimos, «sus hojas son verdes»: «mi verde». Es nuestra realidad cotidiana. Sin embargo, no somos conscientes de que el color que manifiesta el árbol es el que refleja, es el que «no quiere», el que «rechaza», pues sólo permite que penetre en su estructura celular el resto de colores del espectro visible, que es la banda de frecuencias que exige de la radiación solar para llevar a cabo la fotosíntesis. El color que muestra es sólo su autoafirmación de especie frente al ambiente que le rodea. Por tanto, ¿cuál es la realidad?, el verde que vemos o la fracción de frecuencias representadas por el resto de radiaciones del espectro que permiten al árbol seguir viviendo?.

Actualmente, los físicos se preguntan si el mundo que llamamos real es algo concreto, tal como se nos presenta, o por el contrario es la percepción holográfica de una gran cohorte de partículas elementales que se ordenan ante la inferencia humana. Si no se obtiene una percepción directa de la realidad, ¿existe tal realidad?, y especialmente, ¿si cuando dejamos de percibirla (olerla, saborearla, tocarla, mirarla, ponderarla, evaluarla, etc.), queda sólo como una sensación inconcreta que se desdibuja en el tiempo? Por ello, las preguntas que se deben hacer, por simple asociación, son:

1. No conozco, no tengo conciencia del fenómeno, ¿luego no existe?;

2. ¿Sólo existe cuando lo percibo?;

3. Lo que percibo, ¿es el mundo real?, o ¿sólo es «mi mundo real»?;

4. Mi mundo real, ¿es solamente «mi presente»?;

5. En cada instante de mi presente, ¿se encuentra la profundidad de la eternidad?;

6.¿Puedo inmovilizar e intemporalizar ese «mi instante»?, y si es así,

7. ¿Puedo tomar conciencia de la eternidad?.

Aparentemente, son preguntas cuyas respuestas parecen ser altamente complejas. En los años 30 del siglo pasado, Einstein, Rosen y Podolsky, afrontan este problema escribiendo:» No cabe esperar ninguna definición mínimamente razonable de la realidad que nos rodea». El rol de la conciencia del observador en la creación de la realidad cuántica, se presenta como uno de los grandes retos de la física actual, ya que este observador al encontrarse aparentemente fuera del sistema cuántico que es abierto e impredecible, es incapaz de definir tal realidad y mucho menos, formularla, por lo que su interpretación no sólo no puede ser objetiva, sino que ni siquiera la alcanza el campo de la subjetividad.

Ante estos hechos, Capra, de la Univ. de California, propone una interpretación intuitiva, metafísica y mística de la esencia de la Naturaleza. Anteriormente y en la misma línea, Bohr, al exponer el constructor atómico y por ello ser nombrado caballero, elige como escudo de su blasón el esquema del yin y del yang, oriental. Schrödinger, tras sus investigaciones, acaba dando amplio crédito a la religión budista. La física de Newton ya nos permitía entrever la existencia de este problema, sin embargo, es la física cuántica la que nos puede dar algunas respuestas.

La ciencia, tal como se la define actualmente, propone un conocimiento crítico e intenta describir la realidad y explicarla mediante leyes que son proposiciones universales que establecen bajo qué condiciones se producirán ciertos hechos, permitiendo así la predicción de los fenómenos, a condición de estar despojados de sentimientos, sensaciones y emociones. La física, por un lado, nos acerca al conocimiento de los elementos materiales que constituyen la Naturaleza próxima, y por otro, intenta investigar el origen del Universo y su evolución mediante modelos analíticos teóricos, y todo ello, recurriendo a la abstracta razón de la útil herramienta de las matemáticas. Los físicos se valen de la investigación en su vertiente fundamental o aplicada, dependiendo de si son teóricos o experimentadores. En cualquier caso, el objetivo último, tal vez utópico, es el de construir un modelo capaz de resolver todas y cada una de las cuestiones que se pueden plantear desde la relatividad general y la física cuántica, unificándolas en una sola teoría. En este momento, sin embargo, no parece posible un modelo físico-teórico que contenga a la vez, las fuerzas que interrelacionan la materia con la energía (electromagnetismo, gravedad, fuerza débil o de Fermi y fuerza nuclear) y las ondas y partículas elementales cuánticas.

La física cuántica establece que las partículas elementales, constituyentes del átomo, no son elementos esencialmente reales dada su imprecisión existencial. Se pueden comportar como partículas en un momento dado y como ondas en el siguiente o en el anterior. Existen en un espacio y un tiempo que no reconoce el presente, saltan del pasado al futuro, y a la inversa. El presente material sólo es reconocido como una necesidad y una arbitrariedad de la observación humana. No obstante, contradictoriamente, las partículas elementales y las ondas exigen su derecho de ser el fundamento de la materia. Paradigma complejo y de difícil solución. La curiosidad estriba en que tanto la física relativista como la cuántica resuelven problemas siempre que no sea simultáneamente. Esta disyuntiva generó el Principio de Incertidumbre propuesto por Heisenberg, que expresa el que no hay ningún elemento que exista en un lugar y en un tiempo determinados. Por tanto, la velocidad y situación de una partícula elemental solamente se puede fijar en un instante dado (por el diagrama de Friedmann), pero nunca se sabrá que sucederá en el instante siguiente, y tampoco si actuará como tal partícula o como función de onda.

La física clásica la erigió Newton como respuesta al sentido común. La materia se puede evaluar, se precisa su posición y su comportamiento, se prevén los movimientos y velocidades, sus energías y sus resultados. Las ondas eran elementos de segundo orden en comparación con las partículas que por sí solas eran suficientes para conformar la materia. La física clásica no intuyó con la perspicacia necesaria, las posibilidades de las ondas actuando como partículas, al no conocer estos elementos subatómicos, a la vez extremadamente cercanos y lejanos, pero vinculados estrechamente a la vida de los átomos. No fue más allá del horizonte molecular.

La física cuántica teoriza sobre la constitución íntima de la «materia real» fundamentándola en dos partículas elementales: fermiones y bosones.

Los fermiones son las partículas que construyen la estructura de la materia, y se encuentran representados por los electrones, protones y neutrones. Son partículas que actúan con cierta independencia y autonomía. Los bosones son los vectores que transportan la esencia y la fuerza de la Naturaleza, facilitando la conjunción del Universo. Son partículas independientes que siempre interactúan entre sí, a veces sincrónicamente, pero que en ciertas condiciones pierden su individualidad. Esta paradoja de la interdependencia e individualidad de estas partículas fue enunciada por Einstein, Podolski y Rosen. Los bosones están constituidos por los gluones, gravitones y fotones, siempre con tendencia unívoca a la reunión dispersa.

La interrelación dinámica entre fermiones y bosones, la fundamenta, especialmente, el fotón, que al no tener carga, es su propia antipartícula. Pares de electrones y positrones pueden ser creados espontáneamente por fotones, y este proceso se puede invertir como consecuencia de su propia aniquilación. La antipartícula del electrón es el positrón. La colisión de un fotón (γ) con un electrón (e-) genera un brusco cambio en la dirección de este. El e- absorbe al γ. Luego, lo emite cambiando de nuevo su direcciσn.

Diagrama en el que se describe la colisión de un electrón y un fotón. Obsérvese que entre las dos colisiones A y B, el electrón ha cambiado su trayectoria en el espacio y ha invertido el tiempo.

Fermiones y bosones, son partículas elementales que sostienen y actúan en instantes indeterminados como funciones de onda.

Por causa de los bosones, los fermiones se mueven y se mantienen coherentes entre sí, aunque independientes, en el proceso de creación. Cuando los bosones se solapan por la afinidad generada por una información compartida resonante (concepto introducido por el autor) conllevan una determinada identidad, pero las probabilidades de existencia como tales partículas individuales, disminuyen, concretándose la materialización. A este proceso se le denomina caída de la función de onda. Esta primigenia afinidad puede hacer suponer la presencia de un inicial estado elemental de conciencia. La pérdida de la cualidad individual de los bosones, es la responsable directa de la aparición de un primer estadio de una estructura material consciente de su propia existencia.

La teoría cuántica sólo es posible expresarla en términos matemáticos y describe a la materia como una abstracción. En este sentido, la materia no ocupa ni un espacio puntual ni un tiempo determinado, se encuentra difundida y en un constante movimiento discontinuo, aleatorio e impredecible, en todo el Universo. Las partículas elementales no obedecen a leyes predeterminadas, por lo que para quien las observa en este estado inicial, resultan parecer la consecuencia de una situación caótica.

Primero Minkowski y luego su alumno Einstein, proponen los campos o planos de referencia inercial. Supongamos que un turista, que se encuentra en Sacrè Coeur, París, pregunta dónde se encuentra el edificio número 10, en la Place de Tête. Para un parisino domiciliado en esa zona le será muy fácil explicar, ya sea topológica o matemáticamente, lo que debe hacer el turista para llegar a esa exacta dirección. Sin embargo, a nadie se le ocurrirá preguntar por esa misma dirección si se encuentra a 1.000 kilómetros de altura. En todo caso preguntará dónde se encuentra Europa. Es decir, los hechos responden a determinados planos de referencia inercial. De aquí surge la relatividad, que en todo caso responde a la referencia asociada al propio observador. Es el mundo de las certezas, donde el movimiento es natural pues lo controlamos por el espacio recorrido, por el tipo de velocidad, el tiempo y la energía empleada. Sin embargo, para la teoría cuántica, no pueden existir planos de referencia, excepto los que devienen de un preciso instante dado. Es el mundo de lo impredecible, donde todo fluye, donde las partículas aparecen y desaparecen, sus movimientos son discontinuos y giran sin cesar en todas direcciones, a veces como tales partículas y a veces como funciones de onda. El espacio y el tiempo se difunden en el mundo de las partículas que circulan sin orden cronológico, se diluyen en campos de magnitudes de onda en su propio y aleatorio espacio y se complejifican en ocasiones, permitiendo la materialización, y en otros instantes invirtiendo el curso del tiempo. Las realidades cuánticas son estados potenciales.

Naturalmente, para un observador es más simple desenvolverse en el mundo de la física clásica; no podría hacerlo en el mundo cuántico, pues este observador necesita de hechos entendibles no desde la acronología. Sin embargo, los fermiones, y especialmente los electrones, sí. Es el denominado acontecimiento de reversibilidad temporal, en el que los sucesos ocurren de una manera tal, que permiten adoptar cualquier dirección en el espacio y en el tiempo. Es por esto por lo que el observador influye definitivamente en la creación de la materia, es el que le aporta conciencia a la realidad. Ello permite las dualidades onda-partícula, cuerpo-conciencia y mente-realidad, aspectos todos ellos, indisociables de la existencia. Es el observador el que crea la realidad del instante presente. Si este instante no es observado se puede generalizar diciendo que se difundirá, extinguiéndose en el tiempo. Por tanto, sólo es la conciencia del observador del suceso lo que le aporta realidad. Pero, ¿y si no se tiene conciencia de ese mismo suceso, existe en realidad?.

Las partículas elementales parecen estar aparentemente alejadas en el espacio-tiempo, pero en realidad, en un dominio subyacente, el dominio implícito cuántico, permite que se encuentren vinculadas entre sí. Según Bohm, este dominio se comporta como el patrón de interferencias de un holograma. En el dominio implícito de las frecuencias no existe el espacio, ni las distancias, y por ello, tal como dice Pribiam: «la separatividad es una ilusión construida en nuestro cerebro».

Es conocido el problema de «quién mató al gato» propuesto por Schrödinger. Pensó en quién mataría a un gato dentro de una jaula. Colocó comida en un lado y un tóxico mortal en el otro. Por delante puso un líquido radioactivo que desprendería una partícula que podría subir o bajar. Si esta partícula sube, se destapará la comida, pero si baja, destapará el veneno. Se trata de saber que le sucederá al gato. Según la ecuación del autor de este acertijo, nada físico puede decidir la suerte del gato. Al tratarse de una realidad cuántica se encuentra en un estado potencial. Vivo y muerto al mismo tiempo, en dos estados probables, solapados e interpuestos. Sólo la mirada del observador puede determinar el desenlace final.

La realidad cuántica es diferente según se perciba o no, según se observe o no.

Imaginemos la infinidad de trayectorias de partículas elementales y ondas (los trazos del dibujo de Doré) que se han ordenado en el instante dinámico de la interferencia del observador, ofreciendo a la organización cerebral la proyección del espejo de la realidad. Individualmente, cada línea o trayectoria de una partícula no se traduce en una imagen reconocible, sin embargo, el conjunto ordenado de ellas conforman nuestra realidad cotidiana.

Electrones que antes de la percepción del observador eran partículas u ondas indefinidas e impredecibles, se transforman, como consecuencia de esa misma observación, en partículas y ondas de carácter formal, mediante unos fotones invisibles que responden a la llamada del observador como consecuencia de su experimento. El gato vivirá o morirá, concretando uno de los dos estados latentes superpuestos en el momento de la observación. Dependiendo del instante de la observación, Schrödinger lo acariciará o lo enterrará.

A partir de aquí se plantea un gran problema. ¿Qué poder virtual tiene el observador sobre la creación de la realidad?. El conocimiento de los elementos que nos rodean, parece ser el eslabón entre el mundo cuántico y la realidad común. Es decir, la conciencia del observador es la que hace realidad lo observado. Por eso, Prigogine dice: «La realidad se nos revela sólo a través de una construcción activa en la que participamos» . La ciencia, tal como se definió anteriormente, no responde a estas características quedando corta en sus objetivos, ya que su campo de actuación no contempla a la conciencia.

De acuerdo con Louis de Broglie:

«En la dimensión espacio-temporal, todo lo que para cada uno de nosotros constituye el pasado, el presente y el futuro, se da en bloque… Cada observador, a medida que su tiempo va pasando, descubre nuevas porciones de espacio-tiempo que aparecen ante él como aspectos sucesivos del mundo material, aunque en realidad, el conjunto de sucesos que constituyen el espacio-tiempo, existe con prioridad a su conocimiento de ellos»

La reducción de la probabilidad y su conversión en realidad se encuentra asociada a la actividad y «actitud» de los bosones, por lo que pueden ser considerados como los antecedentes primarios de la conciencia (Martínez de la Fe, 1991).

La conciencia está en estado latente en la materia, por lo que no es algo extraño al mundo cuántico: las partículas elementales asocian los cambios en su medio a la interferencia del observador. Existe un diálogo inexplicable entre el hombre y la partícula. Tal vez sea este «… el secreto del Viejo», tal como dijo Einstein. La conciencia brota a partir de una relación de fotones virtuales coherentemente ordenados en el sistema cuántico del cerebro.

El observador se convierte de esta manera en el espejo de la realidad, que su conciencia debe conocer y asume la dualidad: onda-partícula, cuerpo-conciencia, mente-realidad, aspectos diferentes pero todos ellos integrados en la existencia. Desde la física cuántica se puede afirmar que la realidad no es más que un holograma constituido por partículas elementales ordenadas en nuestro cerebro.

De esta forma, el hombre cuántico se convierte en la gran paradoja de la física de las partículas cuánticas.

BIBLIOGRAFÍA:

Sergio A. R. Gutiérrez Morales y Victor Smith-Agreda: «Biomedicina: Fundamentos, Práctica Clínica e Investigación», Mandala, Madrid, 2001.

Ortoli, Pharabod: «El cántico de la cuántica», Gedisa, Barna, 1987.

Dennis Flanagan: «La ciencia ante el S XXXI», Temas de Hoy, Madrid, 1989.

Danah Zohar: «La conciencia cuántica», Plaza y Janés, Barna, 1991.

Ilya Prigogine: «Entre le temps et l´eternité», Fayard, París, 1988.

Martínez de la Fe: «¿Existe lo que no vemos?», Heptada edic., Madrid, 1991.

López Royo: «Física General», Catedrático de la Facultad de Física, Universidad de Las Palmas, Islas Canarias.

Fritjof capra: «El Tao de la Física», Sirio, Málaga, 2002.

Ph. D. Sergio A. R. Gutiérrez Morales, Med. Bioenergética – Epidemiólogo

FOTOS:
Portada: Eric Lee Martin
Foto 2: Generoso Anónimo
Foto 3: Tom Nigel

FUENTE:

http://www.laplegariadeunpagano.com/2009/09/fisica-cuantica-y-conciencia-de-la.html

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El Universo Holográfico, ¿Existe la Realidad Objetiva? https://medicinacuantica.global/?p=908 Mon, 30 Nov 2009 19:53:58 +0000 http://medicinacuantica.net/?p=908
Foto: Rosetta Pierre Whitehead

Vamos a empezar a publicar artículos sobre el concepto de la Holografía porque tiene mucho que ver con la medicina cuántica y mucho más pues abarca prácticamente todos los conceptos del mundo tangible e intengible. ¿Por qué es tan importante este concepto? Porque en él se interrelacionan las partes con el todo. Cansados de decir que somos energía y que nos influenciamos de modo permanente unos a otros, introduciendo el concepto de holografía aceptado hoy en día por la ciencia y milenios atrás por los místicos, se obtiene el campo de cultivo que explica la conexión con el todo. Y además conecta con la serie fibonachi o número pi de la famosa proporción áurea.  La holografía hace que progresemos hacia el entendimiento de comprendernos mejor como lo que somos: energía. Y eso es un buen paso. Este primer artículo fue originalmente publicado por Brian Steensma y posteriormente en la fuente que se cita al final.   Pero este es solo el primero…

«En 1982 tuvo lugar un acontecimiento notable. En la Universidad de París, un equipo de investigación dirigido por el físico Alain Aspect realizó el que podría ser uno de los experimentos más importantes del siglo XX. Ustedes no oyeron hablar de ello en las noticias. De hecho, a menos que tengan la costumbre de leer prensa científica probablemente no habrán oído mencionar a Aspect, pese a que muchos creen que su descubrimiento podría cambiar la faz de la ciencia.

Aspect y su equipo descubrieron que, bajo ciertas circunstancias, partículas subatómicas como los electrones son capaces de comunicarse instantáneamente entre sí independientemente de la distancia que las separe. No importa si se están separados 10 pies o 10 mil millones de millas.

De alguna manera, una partícula parece saber siempre lo que está haciendo la otra. El problema que hay con este hecho, es que viola el principio de Einstein, tanto tiempo mantenido de que ninguna comunicación puede viajar más rápido que la velocidad de la luz. Como viajar más deprisa que la velocidad de la luz equivale a romper la barrera del tiempo, tan intimidante panorama ha originado que, algunos físicos, intenten salirle al paso con elaboradas maneras de explicar algunos de los hallazgos de Aspect. Pero ha inspirado a otros a ofrecer explicaciones aún más radicales.
El físico de la Universidad de Londres David Bohm, por ejemplo, cree que los hallazgos de Aspect implican que la realidad objetiva no existe y que, a pesar de su aparente solidez, el universo es un fantasma de corazón, un holograma gigante espléndidamente detallado.

Para comprender por qué Bohm hace tan sorprendente aseveración, primero hay que saber un poco de hologramas. Un holograma es una fotografía tridimensional hecha con la ayuda de un láser.
Para hacer un holograma, el objeto a fotografiar primero es bañado por la luz de un haz láser. Después, se hace rebotar un segundo haz láser reflejando la luz del primero y el patrón de interferencia resultante (la zona en la que confluyen ambos haces láser) es captado sobre una película.
Cuando se revela la película, parece una maraña de luz y líneas oscuras desprovista de significado. Pero tan pronto como se ilumina la película revelada mediante otro haz láser, aparece una imagen tridimensional del objeto original.

La tridimensionalidad de tales imágenes no es la única característica notable de los hologramas. Si se corta por la mitad el holograma de una rosa y después se lo ilumina con un láser, se observa que cada una de las mitades sigue conteniendo la imagen entera de la rosa.

Además se observa que, aunque se vuelvan a dividir esas mitades, cada fragmento de la película siempre contendrá una versión más pequeña pero intacta de la imagen original. A diferencia de las fotografías convencionales, cada parte de un holograma contiene toda la información que posee el todo.

Esa naturaleza del “todo en cada parte” del holograma nos proporciona una manera completamente nueva de entender la organización y el orden. Durante la mayor parte de su historia, la ciencia occidental ha trabajado bajo el condicionamiento de que la mejor manera de entender un fenómeno físico, ya se trate de un átomo o de una rana, es diseccionarlo y estudiar sus partes respectivas.
El holograma nos enseña que algunas cosas del universo, posiblemente no permiten ese enfoque. Si intentamos dividir algo construido holográficamente, no obtendremos las piezas de las que se compone, sólo obtendremos “todos” más pequeños.

Este convencimiento indicó a Bohm otra manera de entender el descubrimiento de Aspect. Bohm cree que la razón por las que las partículas subatómicas son capaces de permanecer interconectadas, independientemente de la distancia que las separe, no se debe a que se emita y reciba alguna clase de misteriosa señal, sino a que su separación es una ilusión. Alega que, en algún nivel más profundo de la realidad, tales partículas no son entidades individuales, sino que en realidad son extensiones del mismo “algo” fundamental.

Para permitir que se visualice mejor lo que quiere decir, Bohm brinda la siguiente explicación:

Imagínense un acuario que contuviese un pez. Imaginen que, además, son incapaces de ver el acuario directamente, por lo que su conocimiento acerca de él proviene de dos cámaras de televisión, una situada de frente al acuario y la otra tomándolo de costado.

Como atienden a dos pantallas de televisión, podrían asumir que los peces que ven en cada pantalla son dos entidades separadas. Después de todo, como las cámaras están colocadas en ángulos diferentes, cada una de las imágenes será ligeramente diferente. Pero si siguen observando los dos peces, terminarán por darse cuenta de que hay cierta relación entre ambos.

Cuando uno se da vuelta, el otro a su vez también hace algo levemente distinto, pero que se corresponde; cuando uno mira de frente, el otro siempre mira de costado. Aunque no se perciba todo el panorama de la situación, se podría llegar a concluir que los peces deben estar comunicándose instantáneamente, pero está claro que no es el caso.

Según Bohm, esto es precisamente lo que pasa entre las partículas subatómicas del experimento de Aspect. Lo que nos está señalando la conexión entre partículas subatómicas, aparentemente más rápida que la velocidad de la luz, es que hay un nivel de realidad más profundo del que no estamos exentos, una dimensión más compleja que la nuestra, análoga al acuario. Además, consideramos separados a objetos como las partículas subatómicas porque sólo estamos observando una porción de su realidad.

Estas partículas no son “partes” separadas sino facetas de una unidad más profunda y fundamental que, en última instancia, es tan holográfica e indivisible como la rosa antes mencionada. Además, dado que todo lo que hay en la realidad física está compuesto por estos “espectros”, el propio universo en sí mismo es una proyección, un holograma.

Además de esa naturaleza espectral, un universo como ese poseería otros rasgos más que perturbadores. Que la aparente separación entre las partículas subatómicas sea ilusoria supone que, en un nivel más profundo de la realidad, todas las cosas que hay en el universo están infinitamente interconectadas.

Los electrones de un átomo de carbono de cualquier cerebro humano están conectados con las partículas subatómicas que componen cada salmón que nada, cada corazón que late y cada estrella que centellea en el cielo.

Todo lo ínter penetra todo y, pese a que la naturaleza humana pueda pretender categorizar, caracterizar y subdividir los diversos fenómenos del universo, todas las clasificaciones son necesariamente artificiales porque al final lo único que existe en la naturaleza es una red sin fisuras.

En un universo holográfico ni siquiera el tiempo o el espacio pueden seguir siendo considerados como algo básico. En un universo en el que, en realidad, nada está separado de ninguna otra cosa, conceptos tales como la localización se quiebran; el tiempo y el espacio tridimensional, al igual que las imágenes del pez en las pantallas de TV, también deberían ser considerados proyecciones de un orden más profundo.

En su nivel más profundo, la realidad es una especie de súper holograma en el que tanto pasado como presente y futuro coexisten simultáneamente. Esto sugiere que, contando con las herramientas adecuadas, debería ser posible incluso que algún día se accediese a un nivel súper holográfico de la realidad del que se obtuviesen escenas de un pasado remoto

La pregunta de qué más contiene el súper holograma tiene un final abierto. Admitido en interés del argumento que el súper holograma sea la matriz de la que ha surgido todo lo que existe en nuestro universo, y que, por lo menos, contendrá a todas las partículas subatómicas que hayan existido o existirán, contendrá todas las configuraciones posibles de materia y energía, desde los copos de nieve a los quásares, desde las ballenas azules a los rayos gamma. Debe ser considerado como una especie de almacén cósmico de “Todo Lo Que Es”.

Pese a que Bohm concede que no tenemos manera de saber qué más pueda yacer oculto en el súper holograma, se aventura a decir que no tenemos razón alguna para asumir que no contenga todavía más. O, como propone, quizás el nivel súper holográfico de la realidad sea una “mera fase” más allá de la cual subyacería “una infinidad de desarrollo ulterior”.
Bohm no fue el único investigador que encontró evidencia de que el universo es un holograma. Trabajando de manera independiente en el campo de la investigación cerebral, el neurofisiólogo de Stanford Karl Pribram también está convencido de la naturaleza holográfica de la realidad.

Pribram fue atraído al modelo holográfico por el enigma de cómo y dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro. Durante décadas, numerosos estudios han venido demostrando que los recuerdos, más que estar confinados en una localización específica, se encuentran dispersos por todo el cerebro.


Foto: Abe Rezny

En una serie de experimentos realizados en los años 20 del siglo XX que marcaron hitos en esta investigación, el científico del cerebro Karl Lashley descubrió que, independientemente de qué parte del cerebro de una rata extirpase, le era imposible impedir que ésta recordase cómo realizar tareas complejas que había aprendido con anterioridad a la cirugía. El único problema era que nadie podía presentar un mecanismo capaz de explicar esta curiosa naturaleza del almacenamiento de memoria del “todo en cada parte”.

Ya en los 60, Pribram descubrió la holografía y se dio cuenta de que había encontrado la explicación que los científicos del cerebro habían estado buscando. Pribram cree que los recuerdos no están codificados en las neuronas ni en pequeñas agrupaciones de éstas, sino en patrones de impulsos nerviosos que van entrecruzándose por todo el cerebro de la misma manera que la interferencia de los patrones de luz láser van entrecruzándose por toda la superficie de un fotograma que contenga una imagen holográfica. En otras palabras, Pribram cree que el propio cerebro es un holograma.

La teoría de Pribram también explica que el cerebro humano pueda almacenar tantos recuerdos en tan poco espacio. Se estima que el cerebro humano tiene la capacidad de memorizar del orden de 10 mil millones de bits de información durante una vida humana promedio (lo que equivale a la cantidad de información contenida en cinco colecciones completas de la Enciclopedia Británica).

En la misma línea se ha descubierto que, aparte de sus restantes propiedades, los hologramas poseen una asombrosa capacidad para almacenar información; simplemente con cambiar el ángulo con el que chocan dos láseres en un fotograma de película fotográfica, es posible grabar muchas imágenes diferentes sobre la misma superficie. Está demostrado que un centímetro cúbico de película puede contener aproximadamente 10 mil millones de bits de información.

Nuestra habilidad prodigiosa para recuperar con rapidez cualquier información que nos haga falta del gigantesco almacén de nuestros recuerdos sería más comprensible si el cerebro funcionase según principios holográficos. Si un amigo te pide que le digas lo que te venga a la mente cuando dice la palabra “cebra”, no necesitas transitar por intrincados atajos para recorrer algún tipo de gigantesco archivo alfabético cerebral a fin de llegar a una conclusión. En lugar de esto, saltan a tu mente de manera instantánea asociaciones como “rayas”, “equino” o “animal nativo de África».

Verdaderamente una de las cosas más asombrosas relativas al proceso del pensamiento humano es que cada fragmento de información parece establecer de manera instantánea una correlación con algún otro (es decir, con todos los demás fragmentos de información), en lo que constituye otro rasgo intrínseco del holograma. Esto se debe a que cada parte de un holograma está infinitamente interconectada con cualquier otra parte del mismo, en lo que quizás sea el ejemplo supremo de la naturaleza de un sistema correlativo.

El almacenamiento de memoria no es el único enigma neurofisiológico que se hace más abordable a la luz del modelo holográfico del cerebro de Pribram. Otro es cómo es capaz el cerebro de traducir la avalancha de frecuencias que recibe a través de los sentidos (frecuencias de luz, de sonido, etc.) en el mundo concreto de nuestras percepciones. Precisamente lo que mejor hace un holograma es codificar y decodificar frecuencias. De la misma manera en que el holograma funciona como una especie de lente, un dispositivo de traducción capaz de convertir un borrón de frecuencias, en apariencia carente de significado, en una imagen coherente, Pribram cree que el cerebro también contiene una lente y que utiliza principios holográficos para convertir matemáticamente las frecuencias que recibe a través de los sentidos en el mundo interior de nuestra percepciones.

Un cuerpo de evidencia impresionante respalda el uso por parte del cerebro de principios holográficos para realizar sus operaciones. De hecho, la teoría de Pribram ha ido ganando un apoyo creciente entre los neurofisiólogos.

El investigador ítalo-argentino Zucarelli extendió recientemente el modelo holográfico al mundo de los fenómenos acústicos. Intrigado por el hecho de que los humanos sean capaces de localizar la fuente de los sonidos sin mover la cabeza, aunque sólo tengan un oído, Zucarelli descubrió que los principios holográficos pueden explicar esta habilidad.

Zucarelli también ha desarrollado la tecnología del sonido holofónico, técnica de grabación capaz de reproducir situaciones acústicas con un realismo sobrecogedor.

La creencia de Pribram de que nuestros cerebros construyen una realidad matemáticamente “sólida” porque confían en los impulsos procedentes de un dominio de frecuencias dado también ha recibido una importante cantidad de apoyo experimental.  Se ha descubierto que cada uno de nuestros sentidos es sensible a un rango de frecuencias mucho más amplio de lo que previamente se sospechaba.

Los investigadores han descubierto, por ejemplo, que nuestros sistemas visuales son sensibles a las frecuencias de sonido, que nuestro sentido del olfato es una parte dependiente de lo que ahora se denominan “frecuencias cósmicas”, y que hasta las células de nuestro cuerpo son sensibles a un amplio rango de frecuencias. Tales hallazgos apuntan a que sólo en el dominio holográfico de la conciencia tales frecuencias son fragmentadas y clasificadas en percepciones convencionales.

Pero el aspecto del modelo holográfico del cerebro de Pribram que más nos hace hervir la mente es lo que sucede cuando se lo conjuga con la teoría de Bohm. Porque si la concreción del mundo no es sino una realidad secundaria y en realidad lo que está “ahí” es un borrón holográfico de frecuencia y, si el cerebro también es un holograma que selecciona y extrae de ese borrón sólo algunas de esas frecuencias, transformándolas matemáticamente en percepciones sensoriales, ¿en qué se convierte la realidad objetiva?  Por decirlo con sencillez, deja de existir, Como han señalado tradicionalmente las religiones orientales, el mundo material es maya, una ilusión y, pese a que podamos pensar que somos seres físicos que se mueven por un mundo físico, esto también es una ilusión.

En realidad somos «receptores» que van flotando por un mar caleidoscópico de frecuencia lo que extraemos de ese mar y transcribimos como una realidad física no es sino un canal más de los muchos extraíbles del super holograma.  Esta nueva y chocante imagen de la realidad, síntesis de las perspectivas de Bohm y Pribram, constituye lo que se ha dado en llamar el paradigma holográfico y, pese a que muchos científicos lo hayan recibido con escepticismo, ha galvanizado a otros. Un grupo pequeño pero creciente de investigadores creen que este modelo de la realidad podría ser más exacto que el que hasta ahora nos ha aportado la ciencia. Es más, algunos creen que podría resolver algunos misterios que nunca antes pudieron ser explicados por la ciencia, instituyendo incluso lo paranormal como parte de la naturaleza.

Numerosos investigadores, incluyendo a Bohm y a Pribram, han reparado en que numerosos fenómenos parapsicológicos resultan mucho menos incomprensibles bajo los términos del paradigma holográfico.

En un universo en el que los cerebros individuales en realidad son partes indivisibles de un holograma superior y en el que todo está infinitamente interconectado, la telepatía consiste sencillamente en acceder a nivel holográfico.

Obviamente así es mucho más fácil entender cómo puede viajar la información desde la mente de un individuo “A” a la de otro individuo “B” que esté en un punto muy distante y ayuda a comprender numerosos enigmas de la psicología pendientes de resolución. En particular, Grof opina que el paradigma holográfico brinda un modelo para entender muchos de los fenómenos más sorprendentes que experimentan los individuos durante los estados alterados de conciencia».

FUENTES: http://descubreaquehasvenido.blogspot.com/2008/02/el-universo-hologrfico-existe-la.html

fotos: http://holography.ning.com/photo/opal-gecko?context=latest


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